«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
transferencia de riqueza hacia lobbies, burócratas y ONGs subvencionadas

Más ecologistas de despacho que operarios de molinos: el Reino Unido tiene el doble de empleados en ONG «verdes» que en energía eólica

Parque eólico. Europa Press

El último informe de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS) del Reino Unido deja en evidencia la realidad del llamado empleo «verde»: el sector de las organizaciones «medioambientales» emplea a más del doble de personas que la generación de energía eólica, a pesar de las multimillonarias subvenciones, las promesas gubernamentales y el discurso catastrofista del Ejecutivo laborista.

Según el informe, el Reino Unido contaba en 2023 con 690.900 «empleos verdes», un dato que representa apenas el 2,7% del total de empleo y que ha crecido sólo un 8% respecto al año anterior. Sin embargo, ese crecimiento no se corresponde con un auge de la industria energética limpia, sino con el aumento de empleos en actividades como reciclaje, reparación de electrodomésticos, educación ambiental y el cada vez más influyente sector de las ONG ecologistas.

En concreto, la energía eólica offshore apenas emplea a 16.400 personas, y la terrestre a 5.900. Es decir, después de años de expansión y subvenciones, la eólica británica sigue estancada en cifras similares a las de 2015. Por el contrario, las organizaciones “ambientales” emplean a 45.200 personas, a menudo dedicadas a actividades más próximas al activismo ideológico que a la creación de valor económico.

La paradoja es aún mayor si se compara con sectores estratégicos como el transporte bajo en carbono (38.500 empleos) o el prometido desarrollo del hidrógeno, que ha pasado de 3.900 trabajadores en 2015 a sólo 2.100 en 2023.

En cuanto a tecnologías aún emergentes como el almacenamiento en baterías o la captura de carbono, la situación es aún más reveladora: sólo 6.200 personas trabajan en el primer caso, y unas insignificantes 500 en el segundo, a pesar de los 22.000 millones de libras públicos comprometidos por el Gobierno.

A esto se suman 158.400 empleos en el sector de residuos (rebautizados como «reciclaje»), 145.800 en productos de eficiencia energética (ventanas, bombillas) y 11.900 en gestión forestal. Actividades infladas artificialmente en la contabilidad verde para sostener la narrativa de que la transición ecológica es una fuente imparable de empleo.

El propio informe de la ONS reconoce que apenas 150.000 nuevos empleos pueden atribuirse de forma clara a la economía verde. Mientras tanto, los altos precios de la energía y el desvío de recursos hacia tecnologías poco fiables amenazan con provocar una sangría laboral de proporciones trágicas.

En definitiva, el modelo Net Zero impulsado desde Londres no sólo no genera empleo industrial ni innovación real en territorio británico: está facilitando una transferencia de riqueza hacia lobbies, burócratas y ONGs subvencionadas que viven del miedo climático. Y mientras los trabajadores ven cerrar fábricas y subir la factura de la luz, los «expertos climáticos» siguen engordando sus nóminas en nombre del planeta.

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