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LA MAYOR REESTRUCTURACIÓN DE SUS 89 AÑOS DE HISTORIA

Nuevo golpe a la industria alemana: Volkswagen estudia eliminar 100.000 empleos y cerrar cuatro fábricas

Oficina de Volkswagen en Wolfsburgo. Europa Press.

El Grupo Volkswagen estudia acometer la mayor reestructuración de sus 89 años de historia, con la posible eliminación de hasta 100.000 puestos de trabajo en todo el mundo y el cierre progresivo de la producción en cuatro fábricas alemanas.

El plan, todavía pendiente de aprobación, duplicaría prácticamente los recortes anunciados hasta ahora y afectaría a cerca de uno de cada seis trabajadores del gigante automovilístico.

La dirección pretende recuperar competitividad frente al avance de los fabricantes chinos, los elevados costes laborales, los aranceles comerciales y una transición al vehículo eléctrico mucho más costosa y lenta de lo previsto.

Cuatro plantas alemanas bajo amenaza

La compañía estudia terminar gradualmente la producción en las fábricas de Volkswagen de Emden, Zwickau y Hannover, además de la planta de Audi en Neckarsulm. Los cierres se producirían cuando concluyera la fabricación de los modelos actualmente asignados a estos centros.

Las cuatro instalaciones emplean a más de 45.000 personas, aunque la posible reestructuración afectaría también a proveedores, empresas auxiliares y economías locales que dependen del automóvil. El plan será sometido al consejo de supervisión de Volkswagen, donde los representantes sindicales y el estado de Baja Sajonia cuentan con una importante capacidad de influencia.

Menos inversión para contener los costes

El consejero delegado, Oliver Blume, plantea además reducir aproximadamente un 15% las inversiones previstas para los próximos cinco años, hasta dejarlas ligeramente por encima de los 130.000 millones de euros. La dirección estudia separar la marca Volkswagen y la división de componentes en estructuras independientes, simplificar el conglomerado y concentrar los recursos en el negocio principal.

Volkswagen reconoce que el modelo actual no resulta sostenible para todas sus marcas, aunque ha evitado confirmar oficialmente los 100.000 despidos o los cierres concretos.

Choque con sindicatos y trabajadores

El nuevo programa superaría ampliamente el acuerdo alcanzado anteriormente con los sindicatos, que contemplaba la reducción de más de 35.000 empleos en las plantas alemanas antes de 2030 mediante medidas consideradas socialmente responsables.

IG Metall y el comité de empresa ya han advertido de que combatirán cualquier cierre de fábricas.

La amenaza sobre Zwickau resulta especialmente simbólica: la planta fue transformada en uno de los grandes centros europeos de producción de vehículos eléctricos, precisamente como emblema de la transición verde.

Alemania pierde su músculo industrial

Volkswagen afronta el crecimiento de competidores como BYD, el deterioro de sus márgenes y el estancamiento de mercados fundamentales.

La crisis del grupo refleja un problema más amplio para Alemania: energía cara, exceso regulatorio, elevados costes productivos y una política de electrificación que ha debilitado a sus fabricantes antes de que pudieran competir en igualdad de condiciones.

La empresa todavía no ha tomado una decisión definitiva. Pero el sólo hecho de que Volkswagen contemple eliminar 100.000 empleos y abandonar cuatro plantas revela la magnitud del deterioro.

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