La eurodiputada italiana Isabella Tovaglieri (Patriotas por Europa) ha encendido las alarmas sobre la construcción de la mayor mezquita de Europa en Estrasburgo (Francia), financiada por Turquía y gestionada por el grupo islamista Millî Görüş, vinculado a los Hermanos Musulmanes.
Según un informe de los servicios de inteligencia franceses publicado en julio, Millî Görüş actúa como una organización islamista paneuropea «poderosa y centralizada», controlada por su presidente Kemal Ergün, estrecho colaborador del presidente turco Recep Tayyip Erdoğan. El documento confirma que el movimiento «mantiene una relación orgánica con la Diyanet», el poderoso Departamento de Asuntos Religiosos del Estado turco, responsable de promover el islam político en Europa.
Tovaglieri visitó recientemente el lugar donde se levanta la Gran Mezquita Eyyûb Sultan, a sólo seis kilómetros del Parlamento Europeo, y denunció que «no se trata de un simple lugar de culto, sino de un proyecto político para dar vida al islam en Europa». El edificio, diseñado para acoger a más de 4.000 fieles, está siendo construido por empresas turcas y financiado con más de 32 millones de euros procedentes de Millî Görüş, además de aportaciones de Catar, Marruecos, Kuwait y Arabia Saudí.
La eurodiputada advirtió de que el proyecto simboliza una «sustitución cultural y étnica«: «Esto no es integración; es una batalla de civilización que Europa está a punto de perder si no reacciona». Recordó también que la propia inteligencia francesa ha advertido de los planes de los Hermanos Musulmanes para «imponer la sharía y convertir Francia en el primer Estado islámico de la Unión Europea«.
La polémica se agravó cuando, en 2021, el Ayuntamiento ecologista de Estrasburgo —liderado por Jeanne Barseghian— destinó 2,5 millones de euros públicos a la mezquita, pese a que Millî Görüş se había negado a firmar la «Carta de Principios del Islam en Francia», impulsada por el Gobierno para exigir el respeto al orden republicano y la condena del extremismo. El Tribunal Administrativo de Estrasburgo anuló posteriormente la ayuda, al considerar que la ciudad ya contaba con una gran mezquita y que el nuevo templo no respondía a un interés público.
Tovaglieri no ha sido la única en alertar. En 2021, la eurodiputada Silvia Sardone calificó el proyecto como «una pesadilla eurabiana», denunciando que «Erdogan está utilizando el islam político para extender su influencia en Europa». Según datos oficiales, el 15% de la población de Estrasburgo es musulmana y una parte significativa de los radicalizados por terrorismo en Francia procede de Alsacia.
Mientras Austria, Alemania y Países Bajos ya han tomado medidas para limitar la financiación extranjera de mezquitas y asociaciones islámicas, Francia sigue debatiendo cómo frenar la expansión del islam político respaldado por Turquía y los Hermanos Musulmanes. «Europa está financiando su propia rendición», concluyó Tovaglieri desde Estrasburgo.