«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
sale en libertad tras sólo 14 años en la cárcel

Patrullas vecinales recorren Rochdale ante el miedo de las familias tras la excarcelación del cabecilla pakistaní de la banda de violadores

Miembros de una de las bandas de explotación sexual en el Reino Unido.

Grupos de vecinos organizados han comenzado a patrullar las calles de Rochdale tras la puesta en libertad de Shabir Ahmed, el cabecilla paquistaní de la banda de violadores de menores condenado en 2012.

Los vecinos de la zona, especialmente en la cercana localidad de Heywood, aseguran que viven con miedo constante por la seguridad de sus hijos. Ahmed, de 73 años y condenado por 30 cargos de violación de menores, fue liberado este jueves tras cumplir sólo 14 años de una pena de 22. Aunque le fue retirada la ciudadanía británica, un vacío legal en ley migratoria de 1971 le impide ser deportado a Pakistán.

«Es el diablo encarnado», denuncia a The Telegraph Billy Howarth, cofundador de Parents Against Grooming UK, ha convocado a un grupo de residentes locales para realizar patrullas de respuesta rápida en los próximos días. «Lo que he conseguido es reunir a un montón de chicos de Rochdale como respuesta rápida… Los residentes estarán protegidos», asegura.

Las víctimas están especialmente afectadas. Ruby, una de las menores abusadas más de 100 veces desde los 12 años, vive aterrorizada: «Estoy asustada por mi seguridad y la de mis hijos. El principal cabecilla, muy conocido en Rochdale, Oldham y Middleton, sale de prisión. Aunque no esté en estas zonas, conoce a gente y podría contactar con ellos. Me hace sentir insegura».

Howarth asegura que varias víctimas están tan aterrorizadas que ni siquiera salen de sus casas. Y pese a que las autoridades británicas han prohibido a Ahmed la entrada en Rochdale y Oldham, lleva una pulsera GPS, está vetado de cualquier contacto con menores y se aloja en un centro con personal las 24 horas, los vecinos no se fían. Anthony Kershaw, de 60 años, califica la liberación de «asquerosa»: «Dicen que no puede acercarse por aquí, pero no harán nada para impedirlo si lo hace. En poco tiempo volverá a caminar por las calles y a conducir un taxi».

La situación ha provocado una oleada de peticiones para modificar la ley migratoria. Los diputados laboristas Jim McMahon y Paul Waugh han exigido que se cambie la legislación para permitir la deportación de violadores de menores nacidos en el extranjero. Andy Burnham también ha pedido que se actúe con firmeza, y el portavoz del Interior en la sombra, Chris Philp, ha anunciado que presentará una enmienda para cerrar el vacío legal de la Immigration Act de 1971. El Ministerio del Interior británico ha confirmado que está estudiando cerrar ese resquicio y que hará «todo lo posible» para deportar a delincuentes extranjeros graves.

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