Una mujer musulmana que fue multada con 100 francos por utilizar el burka pese a la entrada en vigor de la nueva ley suiza contra el ocultamiento del rostro en espacios públicos se ha negado a abonar la sanción. Como consecuencia, la multa inicial se ha transformado en una penalización mucho más severa: 1.000 francos suizos, alrededor de 1.300 dólares.
La normativa, que en la práctica se conoce como «prohibición del burka», fue aprobada en referéndum en 2021 por un estrecho margen del 51,2% y entró en vigor el pasado mes de enero de 2025. La medida prohíbe cubrirse el rostro en lugares públicos, con independencia del motivo, aunque el debate político se centró desde el principio en la prenda islámica.
En Suiza residen alrededor de 400.000 musulmanes, pero las autoridades estiman que sólo entre 30 y 40 mujeres usan de manera habitual el niqab o el burka. Pese a esas cifras reducidas, el tema generó una fuerte controversia nacional en torno a la integración, la seguridad y la libertad religiosa.
La mujer sancionada, cuya identidad no ha sido revelada, calificó la aplicación de la norma como un caso evidente de «islamofobia» y reafirmó públicamente que no pagará. El caso ha abierto un debate sobre hasta qué punto las sanciones buscan hacer cumplir la ley o se convierten en un instrumento simbólico para reafirmar la decisión adoptada en referéndum.
Por ahora, la justicia suiza ha confirmado la sanción de 1.000 francos, marcando así el primer precedente en la aplicación de esta polémica legislación.