La cantante neerlandesa Sophie Straat ha exigido a los hombres blancos durante su concierto en el festival Boomtown, celebrado el lunes 20 de julio de 2026 en el marco de las Fiestas de Gante (Gentse Feesten) en Bélgica, que se retiraran a la parte trasera del público. La artista, conocida por sus letras comprometidas y su estilo folk-punk, pidió espacio prioritario en la zona frontal —la llamada moshpit— para las mujeres, las personas queer y las personas de color.
«¡Todos los hombres blancos a la parte de atrás! Es la hora de las chicas, de los queers, de las personas de color», lanzó Straat desde el escenario. Acto seguido reiteró el mensaje con mayor contundencia: «Ya no hay tiempo para matices: es demasiado tarde, demasiado tarde para los matices. ¡Todos los hombres blancos al fondo!». El llamamiento se produjo al final de su actuación, justo antes de interpretar el tema «De witte duif» («La paloma blanca»).
Parte del público aplaudió la iniciativa y varias mujeres y personas de diversos orígenes se acercaron a los primeros puestos. Otros espectadores, sin embargo, mostraron sorpresa o desacuerdo. La escena se viralizó rápidamente en redes sociales y generó un intenso debate sobre los límites de la libertad de expresión artística y las posibles formas de discriminación inversa.
El centro interfederal belga de «igualdad de oportunidades» Unia recibió cerca de 200 denuncias y señales relacionadas con el episodio. La institución abrió un análisis para determinar si las palabras de la cantante vulneraban la legislación antidiscriminación. Unia colaboró en la evaluación con el Instituto para la Igualdad de Mujeres y Hombres.
Tras examinar las quejas, las grabaciones del concierto y el contexto de la actuación, Unia concluyó que no se había producido discriminación. Según su portavoz, aunque las declaraciones puedan resultar polarizantes o hirientes, deben interpretarse como una «expresión simbólica y artística» enmarcada en un mensaje político y social sobre las desigualdades. No existían indicios de que se hubiera impedido realmente a hombres blancos asistir al concierto o participar en las actividades.
Straat ya había generado una polémica similar semanas antes en el festival Best Kept Secret, en los Países Bajos, con un llamamiento análogo. En aquella ocasión el organismo Discriminatie.nl tampoco consideró que se tratara de un acto discriminatorio, al tratarse de una petición puntual y no de una exclusión efectiva. La artista ha denunciado, por su parte, haber recibido una oleada de mensajes de odio, amenazas e insultos sexistas tras ambos incidentes.