Alemania batió un nuevo récord en 2024: el país registró 1.011 presuntos autores de violaciones en grupo, la cifra más alta desde que se iniciaron las estadísticas nacionales en 2010. Así lo confirman los datos oficiales publicados ahora por el Bundestag en respuesta a una pregunta parlamentaria del diputado soberanista Stephan Brandner, del partido Alternativa para Alemania (AfD).
Los datos reflejan un repunte respecto a 2023, cuando se registraron 990 sospechosos, y muestran una tendencia al alza sostenida durante más de una década. En 2013, por ejemplo, la cifra era de 537 presuntos autores, casi la mitad que en la actualidad.
El punto de inflexión, según evidencia la serie histórica, se sitúa en 2015, año en que se desató la llamada «crisis migratoria» y en el que el entonces Gobierno de Angela Merkel abrió las fronteras a cientos de miles de solicitantes de asilo. Desde entonces, el crecimiento de este tipo de delitos ha sido constante.
Uno de los datos más alarmantes del informe es la composición de los sospechosos: más del 51% no son ciudadanos alemanes, un porcentaje que no ha dejado de aumentar desde el 34% registrado en 2010. Los países de origen citados con mayor frecuencia entre los presuntos agresores son los mismos que en años anteriores: Siria, Afganistán, Irak y Turquía, junto con Alemania.
Brandner ha señalado que estos datos son un reflejo del fracaso de la política migratoria alemana y de los efectos que tiene sobre la seguridad de las mujeres. En cambio, el Gobierno alemán guarda silencio mientras la inseguridad, el miedo y la falta de control sobre las fronteras se hacen cada vez más evidentes.