«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Jim Jordan es el presidente del Comité Judicial de la Cámara de Representantes de EE. UU

Un representante del Partido Republicano de EEUU denuncia las nuevas leyes digitales promovidas por la comisión de Von der Leyen: «El impacto represivo ya se siente»

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. Redes sociales

Las élites de Bruselas lo presenta como una cruzada por la «seguridad digital». Pero cada vez más voces advierten que lo que está en juego es mucho más grave: la libertad de expresión está siendo erosionada por una arquitectura de leyes digitales diseñada para silenciar al disidente. Así lo ha denunciado esta semana el congresista republicano Jim Jordan, presidente del influyente Comité Judicial de la Cámara de Representantes de EE.UU., durante una gira en Europa.

Jordan, uno de los principales aliados del presidente Donald Trump, concluyó su visita con un mensaje contundente: «Nada ha disipado nuestras preocupaciones. Las leyes digitales europeas son una amenaza directa a la libertad de los ciudadanos, no sólo europeos, sino también estadounidenses».

Durante su estancia, Jordan se reunió con autoridades de Reino Unido y representantes de la Unión Europea para discutir el impacto de las nuevas normativas que regulan la actividad en redes sociales y plataformas digitales. Entre ellas, destacan el Digital Services Act (DSA) y el Online Safety Bill, presentados como herramientas para combatir el «odio» y la «desinformación», pero que en la práctica otorgan poderes sin precedentes a los gobiernos y burócratas para controlar lo que se puede o no se puede decir en internet.

«El impacto escalofriante [sobre la libertad de expresión] es tan real como la censura directa», advirtió Jordan. Y añadió que el Comité Judicial informará de inmediato al nuevo Gobierno de Trump sobre los peligros que representan estas leyes para la soberanía digital y la libertad individual.

El congresista no se limitó a criticar a Bruselas. También se mostró escéptico ante las explicaciones ofrecidas por el secretario de Tecnología del Reino Unido, Peter Kyle, respecto a la presión ejercida por el Gobierno británico sobre las redes sociales durante los disturbios del verano pasado.

Según denunció Jordan en su cuenta de X, el Gobierno británico habría instado a las plataformas digitales a censurar contenidos que discutieran la existencia de una «policía de doble rasero», en referencia a la parcialidad policial durante los disturbios raciales de 2024.

«No sé si obtuvimos una respuesta satisfactoria de Kyle. Nos dicen que todo es para ayudar, que es por el bien común, que ‘Dios bendiga al Reino Unido y a Estados Unidos’. Pero desde la perspectiva estadounidense, de los ciudadanos y las empresas, esto suena más a vigilancia ideológica que a protección», afirmó.

Las advertencias de Jordan llegan en un momento clave: mientras la Comisión Europea impone multas y controles a gigantes tecnológicos por no eliminar contenidos «problemáticos» o impone censura con tal de «proteger a los menores» con la suficiente rapidez, en EE.UU. la administración Trump prepara un contraataque legal e institucional para evitar que ese modelo censor se replique al otro lado del Atlántico.

En este contexto, la presencia de Jordan en Europa no ha sido protocolar, sino estratégica. El mensaje es claro: Estados Unidos no tolerará que sus ciudadanos, empresas o principios constitucionales se vean limitados por un modelo europeo que trata la libertad como un privilegio, no como un derecho.

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