El vicepresidente del Consejo de Ministros de la República Italiana, Matteo Salvini, ha cargado duramente contra la actuación de las autoridades húngaras tras la intervención de la Fiscalía sobre los servidores informáticos de Fidesz, un episodio que calificó de especialmente preocupante por las consecuencias que, a su juicio, puede tener para la democracia.
A través de un mensaje publicado en la red social X, el líder de La Liga sostuvo que cuando los mecanismos democráticos se utilizan para actuar contra la oposición política dejan de cumplir la función para la que fueron concebidos. En su opinión, lo sucedido en Hungría constituye un precedente que no debería normalizarse dentro de la Unión Europea.
Salvini también reprochó la ausencia de reacciones por parte de las instituciones comunitarias. El dirigente italiano denunció lo que describió como un «silencio ensordecedor» de Bruselas y de quienes, según afirmó, llevan años presentándose como defensores del Estado de derecho sin pronunciarse ahora sobre este caso.
Las declaraciones del viceprimer ministro italiano se producen pocos días después de que otras figuras del espacio soberanista europeo expresaran inquietud por los mismos acontecimientos. Entre ellas se encuentra la líder francesa Marine Le Pen, que ya había censurado públicamente las actuaciones dirigidas contra Fidesz y había advertido de una deriva que considera incompatible con los principios democráticos.
Tanto La Liga como Fidesz forman parte del grupo Patriotas en el Parlamento Europeo, circunstancia que ha propiciado una respuesta coordinada entre varias formaciones integradas en esa alianza política. Desde este entorno consideran que las actuaciones judiciales contra el partido húngaro representan un motivo de preocupación y reclaman que las instituciones europeas actúen con el mismo criterio en todos los Estados miembros.