Suecia ha puesto en vigor este viernes una nueva legislación sobre ciudadanía que endurece de forma significativa los requisitos para obtener la nacionalidad, en una reforma que refleja la evolución del debate político y social sobre inmigración, integración e identidad nacional en el país nórdico, tal y como adelanta La Razón.
La normativa, impulsada por el Gobierno del primer ministro Ulf Kristersson y respaldada parlamentariamente por los Demócratas Suecos, amplía de cinco a ocho años el período mínimo de residencia legal exigido para solicitar la ciudadanía. Asimismo, introduce nuevos requisitos relacionados con el dominio del idioma sueco y el conocimiento de la sociedad y las instituciones nacionales, que deberán acreditarse mediante exámenes oficiales.
La reforma también refuerza los criterios de evaluación vinculados a antecedentes penales y comportamiento cívico. Entre los aspectos más debatidos figura la incorporación de referencias a una conducta honorable como elemento a considerar en determinados procedimientos de naturalización.
El Ejecutivo sostiene que las modificaciones buscan fortalecer la integración y reforzar la confianza pública en el sistema migratorio. Según el Gobierno, la ciudadanía debe representar un vínculo sólido con la sociedad sueca y reflejar un compromiso efectivo con sus normas, valores e instituciones.
La entrada en vigor de la ley coincide con la celebración de la Fiesta Nacional de Suecia, un gesto de fuerte carga simbólica en el contexto del debate sobre la identidad nacional.
La reforma se produce tras varios años de endurecimiento gradual de las políticas migratorias. La crisis europea de refugiados de 2015 marcó un punto de inflexión en la discusión pública sobre inmigración, integración, vivienda, seguridad y cohesión social. Los defensores de la nueva legislación sostienen que Suecia se aproxima con esta reforma a requisitos ya vigentes en otros países europeos y consideran que el conocimiento del idioma y de la sociedad constituye un instrumento adecuado para favorecer una integración efectiva.
La reforma representa un nuevo capítulo en la transformación del modelo sueco de integración.