«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Se trata de las centrales nucleares de Gösgen y Leibstadt

Suiza abre la puerta a prolongar hasta 80 años la vida de sus reactores nucleares

Generador de la central nuclear de Trillo. Europa Press.

El Gobierno de Suiza ha respaldado la posibilidad de prolongar la vida útil de sus reactores nucleares, en un nuevo gesto que confirma el cambio de clima energético en Europa tras años de políticas de cierre, dependencia exterior y apuesta acelerada por renovables intermitentes.

Un informe publicado esta semana por el Consejo Federal suizo concluye que mantener en funcionamiento las centrales nucleares de Gösgen y Leibstadt durante hasta 80 años es «técnicamente viable» y, además, probablemente rentable. La conclusión abre la puerta a extender de forma significativa la vida operativa de ambas plantas más allá del horizonte actual de 60 años.

Los estudios encargados a Frontier Economics y Siempelkamp NIS estiman que la inversión necesaria para operar las centrales durante más de seis décadas se situaría entre 700 millones y 1.200 millones de francos suizos por planta, es decir, entre 770 millones y 1.310 millones de euros, repartidos a lo largo de 36 años.

Según el Ejecutivo helvético, los operadores podrían asumir esos costes sin necesidad de apoyo estatal en la mayoría de escenarios realistas de precios. La conclusión resulta especialmente relevante en un momento en el que varios países europeos revisan sus estrategias energéticas tras comprobar los límites de una transición basada en el cierre acelerado de fuentes estables de generación.

Suiza cuenta actualmente con cuatro reactores nucleares repartidos en tres emplazamientos: Beznau, Gösgen y Leibstadt. En conjunto, estas instalaciones aportaron alrededor del 30% de la producción eléctrica nacional en 2024, porcentaje que se elevó hasta el 36% durante el semestre de invierno, cuando la demanda aumenta y la seguridad del suministro adquiere mayor importancia.

El informe también deja abierta la posibilidad de construir una nueva central nuclear en el país. En concreto, contempla un escenario en el que una instalación de 1,6 gigavatios podría entrar en servicio hacia 2050 si el desarrollo de las energías renovables no alcanza los objetivos previstos.

La posición del Consejo Federal llega en un contexto de revisión del dogma antinuclear en buena parte de Europa. Durante años, la energía nuclear fue arrinconada por gobiernos marcados por la presión ecologista y por una fe casi absoluta en la sustitución rápida de las fuentes convencionales por renovables. La crisis energética, la guerra en Ucrania y la dependencia del gas exterior han devuelto al debate público la importancia de contar con una base eléctrica estable, propia y no sometida a los vaivenes del clima.

En marzo, el Consejo de los Estados —la Cámara Alta del Parlamento suizo— ya votó a favor de levantar la prohibición vigente sobre la construcción de nuevas centrales nucleares. La decisión supuso un primer paso político hacia la reapertura del debate nuclear en un país que, como otros de su entorno, se enfrenta al desafío de garantizar suministro, competitividad industrial y precios asumibles para hogares y empresas.

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