El pueblo de Suiza ha rechazado de forma masiva la introducción de un nuevo fondo climático que pretendía destinar miles de millones adicionales a la transición energética. En el referéndum celebrado este domingo, más del 70% de los votantes se pronunciaron en contra de la iniciativa impulsada por los Verdes y los socialdemócratas, que proponía dedicar cada año entre el 0,5% y el 1% del producto interior bruto del país —unos 4.000 a 8.000 millones de francos suizos— a políticas climáticas.
El contundente resultado ha sido interpretado por numerosos analistas como una señal de creciente escepticismo ciudadano ante nuevas cargas financieras justificadas por la agenda climática. Para los promotores de la consulta, el fondo era necesario para acelerar la reducción de emisiones, pero la mayoría del electorado optó por rechazar un programa que habría supuesto un incremento considerable del gasto público.
El Gobierno suizo ya había recomendado votar en contra de la propuesta. La coalición gobernante de corte conservador y liberal advirtió durante la campaña de que el proyecto generaría una presión excesiva sobre las cuentas públicas y abriría la puerta a un aumento del intervencionismo estatal en el ámbito energético.
Tras conocerse el resultado, Albert Rösti, consejero federal, celebró el veredicto de las urnas. En una comparecencia posterior al escrutinio, subrayó que las emisiones del país llevan disminuyendo de forma sostenida desde la década de 1990 y aseguró que el Ejecutivo seguirá desarrollando su propia estrategia energética sin recurrir a nuevos fondos multimillonarios.
Según explicó Rösti, el Gobierno continuará destinando alrededor de 2.000 millones de francos suizos anuales a proyectos vinculados a la transición energética. Entre las prioridades actuales figuran el refuerzo de la red eléctrica, la mejora de las capacidades de almacenamiento y el desarrollo de nuevas infraestructuras energéticas, incluida la ampliación del papel de la energía nuclear.
Los defensores de la iniciativa habían sostenido que Suiza necesitaría un fuerte incremento de la inversión para cumplir los objetivos climáticos aprobados en los últimos años. En 2023, el país incorporó a su legislación el compromiso de alcanzar emisiones netas cero en 2050.
Aun así, el sistema suizo de financiación climática ya ha registrado un crecimiento notable en la última década. Entre 2013 y 2023, las inversiones destinadas a este tipo de proyectos pasaron de 361 millones a 842 millones de francos suizos. Sin embargo, gran parte de esos recursos procede de organismos multilaterales o de mecanismos respaldados por el propio Estado.