«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La presidenta de la Comisión Europea había pactado con Trump un arancel del 15 %

Trump arrincona a Von der Leyen: impone su voluntad y plantea subir los aranceles al 35 % si la UE no cumple lo pactado

Trump Leyen
El presidente de EEUU Donald Trump y la presidente de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen. Europa Press

La escena es ya habitual en el tablero internacional: Donald Trump impone, y la Unión Europea se arrodilla. Pocas horas después de que Bruselas desactivara oficialmente sus represalias arancelarias contra Estados Unidos —en el marco del último acuerdo firmado entre Ursula von der Leyen y la Casa Blanca—, Trump ha hablado de subir los aranceles al 35 % a productos europeos, sino se cumple lo pactado.

La presidenta de la Comisión Europea había pactado con Trump un arancel del 15 %, celebrando como un logro evitar el 30 % inicial. Pero la jugada duró poco: este martes en una entrevista con CNBC, el presidente estadounidense dejó claro que ningún acuerdo está realmente cerrado, y que «los 600.000 millones son un regalo«, en referencia a compras pactadas de energía y armamento estadounidense, que la UE no sabe si podrá realizar, pues no puede obligar a las empresas a hacerlo. «Les bajé los aranceles porque el pacto«, zanjó Trump.

La UE había decidido congelar durante seis meses sus contramedidas comerciales, convencida de que el pacto con Washington traería estabilidad. Pero Trump ha respondido con una nueva ofensiva comercial que deja en evidencia la debilidad del liderazgo europeo. Mientras Von der Leyen posaba con el mandatario en Turnberry, la realidad geopolítica volvía a pasarle por encima.

Con su habitual mezcla de cálculo y teatralidad, Trump no sólo apuntó a Europa. También amenazó a la India, si sigue comprando petróleo ruso, y anunció un plan específico para imponer aranceles del 250 % a productos farmacéuticos importados, una medida que afectará duramente a laboratorios con base en Irlanda, Alemania y Suiza.

«Queremos que los medicamentos se fabriquen en Estados Unidos», declaró. Y dejó claro que este tipo de productos «no son como los del 15 %, están en una categoría aparte«, exentos de cualquier negociación. Es decir, Trump juega en otra liga, y Von der Leyen ni siquiera ha entrado al campo.

Mientras tanto, en Bruselas, las reacciones han oscilado entre la indignación diplomática y el bochorno político. Fuentes comunitarias han calificado la amenaza de Trump como una «humillación innecesaria», pero el daño ya está hecho: Europa entregó sus armas y Trump redobló la presión sin coste político alguno.

Los mercados acusaron el golpe con un nerviosismo creciente. Aunque Wall Street se mantuvo relativamente estable, los analistas ya hablan de una nueva era de relaciones comerciales dominadas por el unilateralismo estadounidense. Y Europa, sin liderazgo ni visión bajo la presidencia de Von der Leyen, parece resignada a aceptar lo que venga.

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