
Un antiguo funcionario que trabajó durante años examinando miles de solicitudes de asilo en Reino Unido ha denunciado que el sistema migratorio británico se ha convertido en «un fraude masivo» y sostiene que apenas una de cada 100 peticiones correspondería, en su experiencia, a un caso genuino.
El denunciante, que ha hablado bajo condición de anonimato y cuya versión ha sido recogida por The Times, asegura que numerosos inmigrantes recurren a historias prácticamente idénticas, documentación presuntamente falsa y argumentos preparados con antelación para intentar permanecer en el país.
«No hay prácticamente ningún aspecto del sistema de asilo que no sea un fraude masivo o que simplemente funcione de manera completamente disfuncional», afirmó.
Entre los episodios relatados por el antiguo trabajador del Ministerio del Interior figura el de «cientos» de kurdos iraquíes que aseguraban mantener una relación sentimental con la misma hija de un dirigente kurdo para justificar supuestamente el riesgo que sufrirían en caso de regresar a su país.
También asegura haber encontrado decenas de solicitudes de ciudadanos pakistaníes que afirmaban que no podían volver a su país porque mantenían una relación homosexual con el mismo hombre, que proporcionaba además cartas para respaldar sus testimonios.
Otro patrón recurrente, según el denunciante, afectaba a solicitantes procedentes de Bangladesh que se presentaban como disidentes políticos perseguidos, aunque durante las entrevistas demostraban escasos conocimientos sobre el propio partido político al que decían pertenecer.
El antiguo funcionario ha señalado además uno de los principales agujeros del procedimiento británico. Los solicitantes pasan inicialmente por un breve control preliminar, pero la entrevista en profundidad puede producirse varios meses después.
Ese periodo, denuncia, permite a los inmigrantes «tener tiempo para prepararse, recibir asesoramiento y ver exactamente qué pruebas falsas pueden conseguir antes de comprometerse con una historia durante la entrevista completa».
El denunciante sostiene asimismo que existe un incentivo burocrático para aprobar expedientes. Según explica, conceder una solicitud puede resolverse en cuestión de minutos, mientras que rechazarla obliga al funcionario a justificar detalladamente la negativa y responder individualmente a cada uno de los argumentos presentados por el solicitante.
También asegura haber detectado lo que consideraba documentos policiales o judiciales falsificados. Sin embargo, los funcionarios británicos tendrían limitaciones para comprobar directamente su autenticidad ante las autoridades de los países de origen debido a las normas de confidencialidad aplicables a las solicitudes de asilo.
Los propios datos oficiales del Gobierno británico muestran que el 39% de las solicitudes de asilo procede de personas que inicialmente entraron en Reino Unido mediante un visado de trabajo, estudios o visita y posteriormente permanecieron en el país.
Pakistán fue además el país con mayor número de solicitantes que alegaron ser homosexuales o bisexuales, de acuerdo con un estudio publicado por el Ministerio del Interior británico en 2024.
Las acusaciones del antiguo funcionario llegan después de que varias investigaciones periodísticas hayan revelado la existencia de asesores que instruían a inmigrantes sobre cómo construir relatos falsos para aumentar sus posibilidades de recibir protección internacional.
Una investigación de la BBC publicada en abril descubrió una red de supuestos especialistas que cobraba hasta 7.000 libras por asesorar a solicitantes sobre la manera de presentar sus expedientes.
Los asesores proporcionaban presuntamente historias de cobertura y consejos para fabricar pruebas, incluyendo cartas de apoyo, fotografías tomadas en locales homosexuales y documentación médica.
El objetivo era que inmigrantes procedentes principalmente de Pakistán y Bangladesh solicitaran asilo alegando que sufrirían persecución en sus países por su orientación sexual.
El Ministerio del Interior británico ha rechazado comentar directamente las acusaciones del denunciante por tratarse de declaraciones anónimas y asegura que dispone de «procesos sólidos para comprobar la credibilidad e identificar solicitudes fraudulentas».
«Si durante el proceso se descubre alguna prueba de fraude o tergiversación, se revocará la solicitud de esas personas», señaló un portavoz.
El Gobierno subraya además que la tasa de concesión de asilo ha descendido considerablemente: del 77% registrado en 2022 al 38% este año.
El Ejecutivo británico pretende reforzar los controles mediante su nueva legislación de inmigración y asilo y sostiene que quienes intenten engañar al sistema verán rechazada su solicitud y serán expulsados del país.
En el año terminado en junio de 2026, las principales nacionalidades entre los solicitantes de asilo en Reino Unido fueron Pakistán, con el 10%; Eritrea e Irán, con un 8% cada uno; y Sudán y Afganistán, con un 7% respectivamente.