«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Alegan que si vuelve a Nepal dejaría la medicación

Un inmigrante con esquizofrenia y antecedentes penales evita la deportación en Reino Unido porque un juez considera que sería «un peligro» para su país

Una pareja de policías en el Reino Unido. Redes Sociales

Un tribunal británico ha permitido permanecer en Reino Unido a un inmigrante nepalí con múltiples antecedentes penales al considerar que su deportación lo convertiría en «un peligro para sí mismo y para la sociedad» debido a que tiene esquizofrenia paranoide.

El caso afecta a un individuo que llegó al país en 2005 y que desde entonces ha acumulado un historial delictivo que incluye condenas por acoso, comportamiento antisocial y delitos graves relacionados con drogas, además de una pena de 16 meses de prisión en 2025.

A pesar de ello, el tribunal de inmigración ha estimado su recurso en base a criterios de derechos humanos, argumentando que sufre esquizofrenia paranoide y depende del apoyo constante de sus padres —residentes en Reino Unido— para mantener su estabilidad.

Según la resolución judicial, si fuera deportado a Nepal, el individuo dejaría de tomar su medicación y «se deterioraría rápidamente», lo que implicaría un riesgo tanto para él mismo como para terceros. El fallo subraya que no dispone de familiares en Nepal que puedan hacerse cargo de su cuidado y que el apoyo que recibe actualmente en Reino Unido no podría mantenerse a distancia.

Durante el proceso también se puso de manifiesto que el acusado ha mostrado una actitud negligente respecto al consumo de drogas y al cumplimiento de su tratamiento médico, especialmente en periodos en los que no ha contado con la supervisión directa de sus padres.

El Ministerio del Interior británico trató de ejecutar su deportación tras sus últimas condenas, pero la justicia ha respaldado la decisión inicial que le permitía permanecer en el país.

La jueza del Tribunal Superior ha concluido que, aunque existe riesgo de reincidencia en Reino Unido, este es menor que el que supondría su retorno a Nepal, donde —según el fallo— el deterioro de su estado sería «prácticamente seguro». La resolución vuelve a situar en el centro del debate el uso de argumentos humanitarios para frenar deportaciones de inmigrantes con antecedentes penales en Europa.

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