«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Participaron 143 panaderos de toda la capital

Un inmigrante de Sri Lanka llamado Sithamparappillai Jegatheepan «gana» el Premio a la Mejor Baguette de París 2026

Sithamparappillai Jegatheepan. Redes sociales

Un panadero de Sri Lanka llamado Sithamparappillai Jegatheepan ha ganado el premio a la mejor baguette tradicional de París, un galardón muy prestigioso en la capital francesa que, paradójicamente, vuelve a recaer en manos de un inmigrante en un momento en el que Francia atraviesa un intenso debate sobre identidad, cultura y sustitución demográfica.

El premio se entregó el pasado jueves durante la 33ª edición del Gran Premio de la Baguette de Tradition Française, considerado el concurso panadero más importante de la ciudad. En él solo pueden competir las llamadas baguettes «de tradición», una categoría muy regulada por la ley francesa: el pan debe elaborarse únicamente con harina, agua, levadura y sal, además de respetar estrictos criterios de peso, tamaño y contenido de sal.

En esta ocasión participaron 143 panaderos de toda la capital. Tras una primera selección técnica —en la que se revisaron el tamaño y el peso de cada pieza—, el jurado sometió las baguettes a una cata a ciegas en la que se evaluaron aspectos como el aspecto exterior, la textura de la miga, la cocción, el sabor o la aireación. Según explicó Nicolas Bonnet Oulaldj, teniente de alcalde de París y presidente del jurado, la baguette ideal debe tener una estructura interna que recuerde a «una colmena».

La pieza presentada por Jegatheepan fue finalmente la mejor valorada. El panadero, de 43 años, trabaja en la panadería Fournil Didot, situada en el distrito 14 de París. Gracias a esta victoria recibirá un premio de 4.000 euros y, sobre todo, el privilegio de suministrar baguettes durante un año al Palacio del Elíseo, la residencia oficial del presidente de la República francesa.

La historia personal del ganador refleja también los cambios sociales que vive Francia. Jegatheepan llegó al país desde Sri Lanka en 2003 y durante varios años trabajó en restaurantes. No fue hasta 2008 cuando empezó a dedicarse al mundo de la panadería, un oficio que aprendió de forma práctica, sin formación académica. Hoy dirige dos establecimientos en París.

El propio panadero reconoció que no esperaba ganar el concurso. «Era la primera vez que participaba», explicó entre risas mientras atendía a clientes en su tienda. «Estoy feliz, muy feliz». También contó que su hija seguía con entusiasmo la competición y que le había dicho en tono de broma que no le dejaría volver a casa si no obtenía el premio.

En la panadería donde trabaja, sus compañeros también se mostraban sorprendidos por el resultado. Una empleada, Christianne Ribeiro, explicó que el equipo todavía estaba asimilando la noticia y que nunca habían imaginado que acabarían elaborando el pan que llegará a la mesa presidencial francesa.

Lo llamativo es que no se trata de un caso aislado. Hace apenas dos años, en 2023, otro panadero de origen sri lankés, Tharshan Selvaraj, también se llevó este mismo premio. El concurso existe desde 1994, poco después de que el Gobierno francés aprobara el llamado Decreto del Pan, una normativa creada para proteger la calidad de la baguette tradicional frente a productos industriales de menor calidad.

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