Un solicitante de asilo gambiano de 27 años ha sido detenido por la Policía italiana después de ser localizado armado con un cuchillo de cocina de 27 centímetros en las inmediaciones de la estación ferroviaria de Padua, en el norte de Italia. Durante la intervención policial, el individuo comenzó a gritar repetidamente «Allah Akbar» («Alá es grande») y se resistió a los agentes.
El episodio ocurrió después de que varios ciudadanos alertaran a las fuerzas de seguridad al observar al hombre caminando por la explanada de la estación con el arma en la mano. El cuchillo tenía 15 centímetros de hoja. Los policías localizaron al gambiano y le ordenaron que arrojara el arma al suelo y no ofreciera resistencia.
El inmigrante, sin embargo, trató de evitar su identificación y se resistió a ser reducido, llegando a causar heridas leves a uno de los agentes durante el forcejeo. Finalmente fue inmovilizado y detenido por resistencia y lesiones a un funcionario público, tenencia ilegal de armas y objetos peligrosos y por facilitar una identidad falsa.
La Policía italiana ha puesto además a trabajar a la División de Investigaciones Generales y Operaciones Especiales (DIGOS) —encargada, entre otras cuestiones, de investigaciones relacionadas con extremismo y terrorismo— para realizar comprobaciones adicionales después de los gritos proferidos durante el incidente. Por el momento, las autoridades no han atribuido oficialmente al episodio una motivación terrorista.
Llegó como menor extranjero no acompañado y acumula antecedentes desde 2016
El historial del detenido añade un elemento especialmente significativo al caso. El gambiano llegó a Italia en marzo de 2016 a través de Pozzallo, Sicilia, como menor extranjero no acompañado. Apenas dos meses después fue arrestado en Enna junto a otros dos extranjeros por un delito de secuestro con fines de extorsión. Según las autoridades, habían encerrado a siete trabajadores de un centro de acogida dentro de unas oficinas, bloqueando los accesos y atrincherándose en el edificio.
En 2017 fue además denunciado por un supuesto intento de violencia sexual contra una trabajadora social de la comunidad en la que estaba alojado. Años después, en mayo de 2022, volvió a ser detenido por delitos relacionados con las drogas en Portogruaro.
En 2023 terminó en prisión después de ser condenado a tres años por tráfico de drogas, en un procedimiento en el que se le atribuyeron alrededor de 140 episodios de venta de estupefacientes.
La expulsión ya se había puesto en marcha, pero permanecía en Italia
El caso vuelve a poner el foco sobre las dificultades de los Estados europeos para ejecutar expulsiones incluso cuando existen antecedentes penales graves y reiterados.
Después de salir de prisión en 2025, las autoridades italianas iniciaron el procedimiento para expulsarlo del país. Sin embargo, el gambiano continuó en Italia. La Comisión Territorial de Trieste declaró inadmisible su solicitud de protección internacional en febrero de 2026, pero el extranjero recurrió la decisión ante los tribunales y logró en abril la suspensión del procedimiento impugnado mientras se resolvía el recurso.
Tras el nuevo arresto, el jefe de Policía de Padua, Marco Odorisio, ha puesto en marcha los procedimientos para que el inmigrante sea trasladado de forma forzosa a un Centro de Permanencia para la Repatriación (CPR), paso previo a una eventual expulsión.