Un tribunal de Silves (Portugal) ha ordenado la expulsión inmediata de 38 inmigrantes ilegales de nacionalidad marroquí que el pasado viernes llegaron en una patera de madera a la costa del Algarve. Según la resolución, tendrán 20 días para abandonar el país voluntariamente; si no lo hacen, serán repatriados a la fuerza a Marruecos.
El grupo —25 hombres, seis mujeres y siete menores — asegura que partió desde Marruecos en un trayecto de cinco días y que cuatro personas murieron en alta mar. Viajaban con destino a España, pero acabaron desembarcando en Portugal, donde fueron interceptados por la Guardia Nacional Republicana (GNR).
Los inmigrantes permanecen bajo custodia en un pabellón de Sagres, habilitado por el ayuntamiento de Vila do Bispo, con vigilancia de la GNR, Protección Civil y bomberos. Varios de ellos están hospitalizados por las malas condiciones en las que llegaron.
Respecto a los menores, las autoridades han confirmado que no serán procesados por su condición y que están protegidos por la legislación nacional e internacional. Sobre una posible solicitud de asilo, el Gobierno luso ha descartado dar detalles y ha pedido evitar especulaciones mientras se gestiona la repatriación. Finalizadas las audiencias judiciales e identificados los adultos, la Agencia de Integración, Migración y Asilo (AIMA) asumirá la responsabilidad administrativa de su expulsión.