Una nueva encuesta realizada por el diario Bild ha desvelado que el 99% de los alemanes están a favor de enviar a los refugiados sirios de regreso a su país de origen, un dato que ha reavivado el debate político en Berlín sobre la conveniencia y las condiciones de un eventual retorno masivo.
En este contexto, el ministro de Asuntos Exteriores, Johann Wadephul, de 62 años y miembro de la CDU, ha encendido la polémica tras visitar Damasco la semana pasada. «Esto es prácticamente imposible», ha afirmado al referirse a la situación en el terreno, marcada —según él— por una destrucción tan profunda que hace inviable la repatriación inmediata de millones de personas. Sus declaraciones generaron divisiones dentro de su propio partido, donde algunos dirigentes reclaman un enfoque más pragmático tras los últimos cambios políticos en Siria.
Desde la caída del régimen de Bashar al-Asad, a finales de 2024, la realidad sobre el terreno ha cambiado de manera drástica. El antiguo dictador, que llevaba más de trece años en el poder, fue depuesto en diciembre de ese año y posteriormente huyó a Moscú. Su derrocamiento puso punto final a una guerra civil devastadora y abrió la puerta a un lento proceso de reconstrucción nacional.
Según datos actualizados del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), más de un millón de sirios han regresado a su país en los últimos once meses, una tendencia que continúa al alza. Sólo en los países vecinos —Turquía, Líbano, Jordania, Egipto e Irak—, el número de retornados ha crecido de forma constante desde comienzos de 2025.
Turquía encabeza la lista con unos 550.000 retornos, seguida de Líbano con cerca de 320.000 y Jordania con algo más de 150.000. En Egipto e Irak también se registran decenas de miles de repatriaciones, aunque las cifras exactas varían según las fuentes. A pesar de ello, ACNUR mantiene bajo registro a unos 4,5 millones de refugiados sirios que aún permanecen en el extranjero, la mayoría repartidos en esos mismos países limítrofes.
No obstante, sigue sin estar claro cuántos de los que han vuelto lo han hecho por decisión propia. En el caso turco, por ejemplo, existe un programa gubernamental denominado «visita y reconocimiento», que permite a los refugiados viajar temporalmente a Siria hasta tres veces antes de decidir si desean regresar definitivamente. Los detalles sobre cuántos participantes han optado por quedarse en su país de origen no han sido divulgados, pero el incremento general de retornos demuestra que algo está cambiando en la región.