Una nueva encuesta del instituto Insa confirma el vuelco político en Alemania y sitúa a Alternativa para Alemania (AfD) como la fuerza dominante no sólo en intención de voto, sino también en preferencia para liderar el Gobierno.
Según los datos presentados por el director del instituto, Hermann Binkert, un 27% de los encuestados quiere que el próximo canciller sea un representante de AfD. Muy por detrás quedan las opciones tradicionales: apenas un 13% opta por un jefe de Gobierno del bloque conservador o del Partido Socialdemócrata, mientras que los Verdes obtienen un 11% y la izquierda un 9%.
Sin embargo, es en la comparación con la intención de voto donde emerge el dato más revelador. En la llamada «encuesta del domingo», AfD se sitúa en el 26,5% y consolida su liderazgo, seguida por la CDU/CSU con un 24% y el Partido Socialdemócrata de Alemania con un 14%. A primera vista, los números son coherentes: AfD lidera en ambas dimensiones. Pero el cruce de datos revela una grieta mucho más profunda.
Mientras AfD convierte prácticamente todo su apoyo electoral en deseo de gobierno, el bloque conservador sufre una clara desconexión entre voto y liderazgo. Con un 24% de intención de voto, la CDU apenas logra que un 13% de los ciudadanos desee un canciller de sus filas. Es decir, una parte significativa de su electorado no respalda que el partido lidere el país.
Este desfase apunta directamente al desgaste del actual canciller, Friedrich Merz. Sólo un 17% de los encuestados quiere que continúe en el cargo tras el final de la legislatura, frente a un 68% que considera que su etapa debería terminar como máximo en 2029. Incluso entre sus propios votantes, una parte relevante rechaza su continuidad.
Por el contrario, AfD presenta un patrón mucho más sólido: su apoyo electoral y su legitimidad como opción de gobierno avanzan en paralelo, lo que refuerza su posición como alternativa real al sistema tradicional de partidos.
El resto del tablero político aparece claramente rezagado. Alianza 90/Los Verdes se sitúa en el 12,5% y La Izquierda en el 11%, mientras que tanto el BSW como el Partido Democrático Libre apenas alcanzan el 3,5%, quedando al borde de la irrelevancia parlamentaria.
La consecuencia directa de este escenario es que la gran coalición entre CDU y SPD sigue lejos de la mayoría necesaria para gobernar, que exigiría superar el 44% de los votos. Desde hace meses, ninguna encuesta logra situar a esta alianza en ese umbral.
El sondeo introduce además otro elemento de fondo: el debilitamiento del llamado «cordón sanitario». Sólo un 34% de los encuestados cree que la CDU mantendrá su veto a pactar con AfD, mientras que un 28% opina lo mismo respecto a la izquierda. Casi uno de cada tres ciudadanos considera que estas barreras acabarán cayendo, reflejo de un cambio progresivo en la percepción del sistema político.
En este contexto, figuras como Alice Weidel emergen como posibles alternativas en un escenario donde no solo cambian los equilibrios electorales, sino también la legitimidad percibida para gobernar.