Una ONG financiada por la Comisión Europea propone que la Unión Europea (UE) multiplique por diez los ingresos que recauda del sector aéreo, incluyendo vuelos comerciales y privados, para seguir impulsando su agenda medioambiental. Según el estudio titulado Contaminadores del cielo, hora de contribuir, publicado este lunes por Carbon Market Watch, la UE podría ingresar más de un billón de euros al año si decide imponer una tarificación total del carbono a todos los vuelos que entran o salen del espacio europeo, incluyendo las emisiones no relacionadas con el CO₂, como las estelas de condensación, y eliminando las exenciones actuales.
Carbon Market Watch es una ONG integrada en la Oficina Europea de Medio Ambiente. Esta red de organizaciones ecologistas ha recibido hasta 700.000 euros anuales de fondos públicos comunitarios, según recoge Apollo News, para ejercer presión directa sobre el Parlamento Europeo. Ahora, su nuevo estudio critica que el actual Régimen de Comercio de Emisiones de la UE sólo cubre el 7% del impacto climático real de la aviación. Para 2026, Bruselas estima elevar esa cifra al 15%, aún lejos de los niveles propuestos por el lobby climático.
Entre los distintos escenarios estudiados, uno de ellos contempla gravar todos los vuelos mundiales que despeguen o aterricen en el Espacio Económico Europeo. Si se incluyen los efectos no relacionados con el CO₂ y los vuelos en jet privado, los ingresos podrían alcanzar los 1,166 billones de euros entre 2025 y 2034. Bajo la normativa actual, la recaudación apenas llegaría a los 112.000 millones de euros en el mismo periodo.
Otro escenario intermedio, que sólo gravaría los vuelos de salida, elevaría los ingresos hasta los 259.000 millones. Y si se añaden los jets privados y las emisiones indirectas, la cifra ascendería a 721.000 millones. Incluso ampliando modestamente el comercio de emisiones dentro del propio espacio comunitario, la recaudación podría triplicarse hasta los 303.000 millones.
El estudio propone que se aumente artificialmente el coste de las emisiones relacionadas con la aviación para penalizar más ciertas actividades. Por ejemplo, sugiere que el impacto de las estelas de condensación —que actualmente no se cobra— se calcule como si duplicara las emisiones de CO₂, aplicando un recargo del 100% sobre la tarifa del carbono. En el caso de los jets privados, plantea que sus emisiones se contabilicen como si fueran cuatro veces superiores a las reales, debido a su elevado impacto por pasajero. Además, el informe aboga por reducir los vuelos dentro de la Unión Europea, sustituyéndolos por trayectos en tren, y por fomentar el uso de combustibles alternativos como el queroseno eléctrico.
Desde enero de 2024, las aerolíneas están obligadas a informar a Bruselas del impacto de las estelas de condensación. Esto ha llevado a modificar rutas para optimizar el impacto climático, aunque ello suponga vuelos más largos y potenciales retrasos para los pasajeros.
La Comisión Europea planea revisar el actual sistema de comercio de emisiones del sector aéreo en 2026. Las cifras presentadas por Carbon Market Watch podrían influir en la decisión final. La idea de imponer nuevos impuestos a los vuelos —en un momento en el que los ciudadanos europeos sufren una inflación sostenida y las clases medias recortan gastos en transporte— forma parte de la hoja de ruta fiscal que exige la aplicación de los objetivos climáticos fijados por el Pacto Verde y la Agenda 2030. Todo, mientras las élites viajan en jets privados que aún hoy continúan exentos.