Como ya Alemania se levanta cada día con una nueva atrocidad cometida por «recién llegados», es difícil conmover su embotada sensibilidad, pero la última prueba de la criminalidad desbocada de origen extranjero contiene elementos capaces de suscitar una respuesta considerable: se ha producido en un barrio adinerado de vecinos que votan predominantemente a la izquierda… y las víctimas son niños.
Los autores son una pandilla juvenil, de origen árabe, que lleva meses aterrorizando los espacios públicos de Pankow, un barrio rojo y de alta renta.
Como problema, por lo demás, estos ataques llevan años siendo un quebradero de cabeza para el barrio. Este mismo grupo, entre seis y ocho jóvenes musulmanes —afganos— que actúan por Paule Park con alarmante y ruidosa agresividad, atacó el pasado fin de semana a tres niños en un parque infantil de Berlín, dejando a dos víctimas de 13 años con fracturas graves en todo el cuerpo.
Los jóvenes atacaron a las víctimas por sorpresa. Golpearon repetidamente a los chicos de 13 años, mientras que un tercero de 11 logró escapar y pedir ayuda. Cuando dos adultos intentaron intervenir, los agresores huyeron y secuestraron a uno de los chicos de 13 años, que acabó hospitalizado con la nariz rota.
El otro chico, que había sido arrastrado desde el lugar de los hechos, fue encontrado por la Policía en la estación de S-Bahn de Schönholz con heridas graves y también fue trasladado al hospital. Presentaba fracturas faciales graves y una mano rota.
Los pandilleros de origen extranjero robaron a sus víctimas un teléfono móvil y una tarjeta de débito. La Policía no los ha identificado ni detenido, todos ellos siguen en libertad. Tampoco, como viene siendo habitual, se ha proporcionado descripción alguna de los sospechosos.
Pankow es un ejemplo de ese fenómeno que se ha vuelto tan común en nuestras sociedades: un barrio para gente adinerada, abrumadoramente alemanes nativos, que vota mayoritariamente por las opciones de izquierda. Es decir, los mismos que favorecen opciones de inmigración que ahora sufren. En las elecciones al Bundestag de 2025, los partidos de izquierda (SPD, Verdes y La Izquierda) obtuvieron cerca del 54% de los votos en este barrio.
Pero si favorecen la inmigración descontrolada, no la quieren cerca, eso es para los pobres: recientemente se opusieron con furiosas manifestaciones al plan de abrir un centro de inmigrantes en el barrio. Al final, las autoridades, desesperadas por complacer a los influyentes vecinos, tuvieron que encontrar una retorcida excusa «ecológica» —la protección de unos murciélagos— para cancelar la construcción del centro.