La organización activista alemana Campact ha elaborado materiales para enseñar a sus seguidores cómo enfrentarse a familiares, amigos, compañeros de trabajo o vecinos que expresen posiciones de derechas o próximas a Alternativa para Alemania (AfD), en plena preocupación de la izquierda germana por el crecimiento electoral del partido.
Las recomendaciones forman parte de una campaña más amplia contra lo que Campact denomina «lenguaje de derechas» y «consignas extremistas». La organización plantea que estas opiniones no deben quedar sin respuesta ni siquiera en espacios privados como reuniones familiares, conversaciones entre amigos, grupos de mensajería o encuentros en bares.
En uno de sus manuales de «contrarréplica», Campact explica a sus simpatizantes cómo detectar determinadas expresiones, cómo cuestionarlas y qué preguntas utilizar para reconducir la conversación. Entre los ejemplos sugeridos figuran preguntas como «¿qué quieres decir exactamente?», «¿a quién te refieres?» o «¿de dónde has obtenido esa información?».
El objetivo declarado es impedir que determinadas opiniones consideradas discriminatorias, nacionalistas o contrarias a sus postulados se normalicen en la vida cotidiana.
De la política a la mesa familiar
La campaña no se limita a las redes sociales. Campact señala expresamente que sus estrategias pueden aplicarse «en el chat familiar, en el trabajo, en la calle, en los comentarios o en el bar» y anima a sus seguidores a intervenir cuando escuchen posiciones que identifica como reaccionarias o extremistas.
La organización sostiene que no es necesario «ganar» cada discusión, pero recomienda contradecir, interrogar al interlocutor, fijar límites e incluso terminar la conversación cuando considere que determinadas expresiones han sobrepasado esos límites.
Otro documento de Campact dedicado específicamente a explicar «cinco cosas que puedes hacer ahora contra AfD» lleva esta estrategia directamente al ámbito personal.
Además de participar en manifestaciones, firmar peticiones y apoyar organizaciones antifascistas, el grupo pide a sus seguidores que no permitan que determinadas opiniones permanezcan sin contestación durante reuniones familiares, encuentros de asociaciones o conversaciones de bar. La organización remite precisamente a su manual para aprender a «afirmarse con éxito» en esas discusiones.
AfD, el gran enemigo político de Campact
La ofensiva forma parte de una estrategia que Campact desarrolla desde hace años para combatir electoral, social y culturalmente a AfD. La organización no oculta su objetivo. En sus publicaciones presenta a Alternativa para Alemania como una amenaza para el sistema democrático y promueve abiertamente iniciativas dirigidas a impedir su normalización política.
Campact ha respaldado incluso la posibilidad de iniciar un procedimiento para prohibir AfD, ha impulsado campañas para impedir que sus representantes ocupen cargos relevantes en el Bundestag y reclama que el resto de partidos mantenga un aislamiento estricto frente a la formación.
En junio, la organización resumía su estrategia contra AfD en cinco grandes líneas: peticiones, manifestaciones, confrontación pública de sus argumentos, apoyo a organizaciones antirracistas y antifascistas y movilización de activistas en defensa de colectivos minoritarios.
Un laboratorio para entender por qué los jóvenes votan a AfD
Campact ha creado además junto a la organización Das Progressive Zentrum un laboratorio de ideas dedicado específicamente al estudio de la denominada extrema derecha, denominado TTRex. Uno de sus proyectos ha analizado por qué los jóvenes alemanes están votando cada vez más a AfD mediante entrevistas con personas que habían apoyado recientemente al partido.
El estudio arrojó una conclusión particularmente incómoda para el espacio progresista: entre estos nuevos votantes, la inmigración y la seguridad interior aparecían como cuestiones decisivas para explicar su voto, mientras predominaba una visión pesimista sobre el futuro económico y social de Alemania.
El objetivo declarado por el propio laboratorio es descubrir cómo conseguir que esos jóvenes vuelvan a posiciones que Campact considera democráticas. En sus convocatorias de trabajo plantea expresamente la necesidad de desarrollar estrategias para «recuperar» a estos votantes.