
El Parlamento Europeo en Bruselas ha sido escenario de una exposición impulsada por el grupo Patriotas por Europa y la delegación de VOX en el Parlamento europeo, con el objetivo de reivindicar la verdad histórica, artística y espiritual del Valle de los Caídos.
En un acto cargado de intervenciones de gran calado intelectual, historiadores, representantes de asociaciones y autores de documentales han puesto de manifiesto el valor universal de este conjunto monumental, erigido como símbolo de reconciliación entre españoles y como testimonio del sustrato cristiano de Europa.
Alfonso Carreto, concejal portavoz del grupo municipal VOX en el Puerto de Santa María, ha sido el autor de la práctica totalidad de las imágenes expuestas que ha inaugurado las intervenciones y ha subrayado su empeño por «mostrar lo invisible, ir donde está el silencio y decir algo». Ha relatado cómo desde niño ha visitado el Valle, siempre descubriendo en él nuevos matices: «He fotografiado la roca que sostiene con humildad y firmeza la cruz, mientras la luz la acaricia distinta cada minuto del año. Mirar la cruz más grande del mundo no te hace pequeño, sino que te engrandece».
Por su parte, Alejandro Nolasco, historiador, abogado y portavoz de VOX en las Cortes de Aragón, ha destacado el carácter monumental del Valle «por sus proporciones estructurales, artísticas, arquitectónicas y religiosas». Ha recordado que la basílica alberga «decenas de miles de combatientes de ambos bandos», enterrados «bajo la mayor cruz de la cristiandad, símbolo de paz y reconciliación». Nolasco ha denunciado la instrumentalización política de la llamada memoria histórica, a la que ha calificado de «oxímoron», citando al profesor Gustavo Bueno: «La historia es obra del entendimiento, no de la memoria». Para Nolasco, demoler o desvirtuar el Valle sería tan absurdo como «derribar las pirámides porque sus obreros no tenían seguridad social».
Pablo Linares, presidente de la Asociación para la Defensa del Valle de los Caídos, ha reivindicado su historia personal como nieto de un obrero republicano que trabajó orgullosamente en su construcción. «Mi abuelo, más rojo que un coche de bomberos, siempre desmintió los mitos: no hubo 20.000 presos, sino unos 2.000 en siete años, y trabajaron también artistas socialistas o nacionalistas vascos sin que se mirase su carné». Además, ha resaltado la riqueza artística única del monumento, con esculturas de Juan de Ávalos y tapices flamencos del siglo XVI, y el valor de la escolanía, «la única del mundo que canta gregoriano a diario».
El economista Jesús García Conde, ha puesto el acento en la trascendencia espiritual: «El Valle es un lugar único donde reposan héroes y mártires de ambos bandos, unidos bajo la cruz, signo de perdón y reconciliación. Que el espíritu revanchista no interrumpa su oración ni reavive las discordias».
Los integrantes de Terra Ignota, Javier Martínez y Javier Soria, responsables del documental proyectado durante el acto, han defendido la necesidad de «acudir a las fuentes primarias para desmontar mitos y revelar el sentido profundo del Valle como monumento a todos los caídos, sin distinción». Y han denunciado que se pretenda «reescribir la historia para dividir a los españoles y moldear votantes sumisos», alertando contra el peligro de convertir la basílica en un museo laicista o expulsar a los monjes benedictinos que rezan allí «por la paz y la reconciliación».
El eurodiputado Jorge Buxadé ha cerrado la jornada con un contundente alegato en defensa de la identidad europea, inspirándose en San Benito, patrón del continente: «Europa no nació en el tratado de Roma, sino en Subiaco, cuando San Benito escribió su regla. El Valle de los Caídos, excavado en roca, con su abadía benedictina y su escolanía, continúa ese legado espiritual que unió Europa tras la caída del Imperio Romano». Frente a la «Europa que sanciona, cancela y derriba cruces», Buxadé ha reivindicado «la Europa de las patrias, de la libertad y del humanismo cristiano que hizo posible nuestra civilización».
La muestra ha puesto de relieve que la defensa del Valle de los Caídos no es sólo una cuestión española, sino europea: un compromiso con la verdad histórica, la belleza artística y las raíces cristianas que forjaron la unidad espiritual del Viejo Continente. «El Valle es un faro que llama a la concordia, no al odio; a la contemplación, no al sectarismo. Y eso, hoy más que nunca, merece ser protegido», concluyó uno de los asistentes.