
Una treintena de robots humanoides y cuadrúpedos se concentraron este lunes frente al Ministerio de Digitalización de Polonia, en Varsovia, en una acción presentada por sus organizadores como la primera protesta de robots del mundo para reclamar protección del empleo humano ante el avance de la inteligencia artificial y la automatización.
La movilización, organizada por la iniciativa social Democratism con tecnología de la empresa polaca Delta Robots, fue evidentemente simbólica: las máquinas no actuaban por voluntad propia, sino que fueron utilizadas para transmitir mensajes como «Defended los puestos de trabajo», «Es hora de poner reglas» y «No esperes, regula».
Los convocantes aseguran que no pretenden detener el desarrollo tecnológico, sino exigir normas que permitan compatibilizar la innovación con la seguridad laboral y la adaptación de los trabajadores cuyos empleos puedan desaparecer o transformarse.
Según su portavoz, Grzegorz Kuliś, cerca del 30% de los empleos polacos están indirectamente expuestos a la IA y alrededor de un millón podrían encontrarse directamente amenazados.
La protesta se produce mientras el Gobierno de Donald Tusk pretende convertir Polonia en uno de los principales polos europeos de inteligencia artificial.
Actualmente sólo el 8,4% de las empresas polacas utiliza estas herramientas, frente a una media comunitaria cercana al 20%. Varsovia quiere reducir esa distancia mediante modelos nacionales, nuevas capacidades de supercomputación y una mayor implantación de IA en empresas y administraciones.
El viceprimer ministro y titular de Digitalización, Krzysztof Gawkowski, salió personalmente a recibir a los manifestantes y admitió parte de sus preocupaciones.
Gawkowski advirtió de que una inteligencia artificial «sin control» puede provocar que las decisiones pasen de las personas a los algoritmos y defendió que «el ser humano debe estar primero», especialmente cuando las empresas utilizan máquinas para sustituir trabajadores.
La cuestión divide también a la derecha polaca. PiS respalda un marco regulatorio nacional, mientras que Konfederacja y la formación de Grzegorz Braun advierten de que un exceso de regulación puede frenar la innovación europea frente a Estados Unidos y China.
Una encuesta de CBOS señala que el 2,2% de los adultos polacos asegura haber perdido ya un empleo o ingresos por culpa de la IA, unos 669.000 ciudadanos. El Banco Mundial calcula, sin embargo, que una adopción amplia de esta tecnología podría elevar el PIB real de Polonia hasta un 12,1% en 2035.