El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, ha dado la bienvenida a JD Vance, vicepresidente de EEUU, a Budapest y ha descrito la visita como un hito importante en las relaciones bilaterales y que la elección del presidente, Donald Trump, ha traído una «época dorada» a las relaciones entre ambos países.
Orbán ha afirmado que la cooperación económica ya está dando resultados récord y ha destacado el aumento del 50% en el comercio y que seis empresas estadounidenses anunciaron importantes inversiones en Hungría sólo en marzo por un valor superior a los 100.000 millones de florines húngaros.
También ha advertido que Europa se encamina hacia su crisis energética más grave de la historia, con precios en aumento y riesgo de escasez de petróleo y gas, y que la cooperación entre Estados Unidos y Hungría es esencial para proteger la seguridad energética de Hungría.
Vance ha seguido la misma línea y ha manifestado que Europa «debería estudiar más detenidamente el ejemplo de Hungría en lugar de criticarlo». También ha afirmado que los burócratas están intentando presionar y chantajear a Hungría debido a las decisiones soberanas tomadas por su Gobierno y que esta injerencia ha llegado demasiado lejos.
Ambos líderes han enmarcado la alianza en términos civilizatorios más amplios. Orbán ha afirmado que Hungría y Estados Unidos han analizado las principales cuestiones que enfrenta Occidente, especialmente la inmigración, la ideología de género, la política familiar y la seguridad global. Vance ha declarado que la defensa de la civilización occidental es una de sus causas comunes más importantes. «Lo que Estados Unidos y Hungría representan juntos bajo el liderazgo de Donlad Trump y Viktor Orbán es la defensa de la civilización occidental», ha concluido.