El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, ha señalado que el panorama político ha cambiado tras la multitudinaria marcha de los patriotas y que Fidesz, su partido, es «una comunidad política disciplinada y dinámica que comprende su responsabilidad histórica y se prepara para la victoria» en abril.
En declaraciones a Zsolt Bayer insistió en la «energía» de los participantes, que «crearon un ambiente de unidad y determinación».
De cara a las elecciones de 2026, el primer ministro planteó la votación como una elección entre mantener «un modelo económico nacional o volver a políticas influenciadas por intereses externos». Argumentó que las medidas de apoyo a las familias y los impuestos bajos están en juego (y en peligro): «Pueden desaparecer» si gana Tisza, los títeres de Bruselas.
Para concluir, el primer ministro expresó su confianza en un resultado electoral contundente: «Tenemos que reunirnos con mucha gente y disipar la incertidumbre».