El líder del Partido por la Libertad (PVV) de Países Bajos, Geert Wilders, ha lanzado una durísima advertencia contra las élites comunitarias y la deriva política de la Unión Europea. En un artículo de opinión, el dirigente neerlandés sostiene que Europa podría volver a necesitar a Estados Unidos «para liberarse de una tiranía de su propia creación», en referencia a lo que considera una creciente censura institucional impulsada desde Bruselas.
Wilders critica que el Parlamento Europeo haya dedicado un debate a supuestas vulneraciones del Estado de derecho en Estados Unidos mientras, según denuncia, evita abordar las acusaciones de injerencia de la Comisión Europea en procesos electorales dentro del propio continente.
El detonante de la polémica es un informe del Comité Judicial de la Cámara de Representantes de EEUU, que acusa a la UE de utilizar la llamada Ley de Servicios Digitales (DSA) para presionar a empresas tecnológicas y forzar la retirada de contenidos considerados «desinformación». En la práctica —según el documento estadounidense— esto habría afectado a publicaciones críticas con las políticas migratorias, la gestión de la pandemia o la ideología de género.
El informe señala que desde la entrada en vigor del DSA en 2023, Bruselas habría intentado influir en varios procesos electorales europeos, entre ellos en Países Bajos, Irlanda, Francia, Rumanía, Eslovaquia y Moldavia. Wilders subraya que en su propio país se celebraron dos citas electorales bajo ese marco normativo.
El líder del PVV recuerda que en las elecciones de octubre de 2025 su formación quedó a apenas un 0,2% de la victoria frente al partido liberal-proeuropeo D66. A su juicio, cualquier interferencia institucional en el debate público supondría una amenaza directa a la democracia y al principio de soberanía popular.
Wilders también cuestiona la legitimidad de la Comisión presidida por Ursula von der Leyen, a la que define como un órgano «no elegido directamente por los ciudadanos» que estaría promoviendo una narrativa contraria a lo que reclaman millones de votantes europeos.
En su texto, el dirigente neerlandés respalda las críticas expresadas el año pasado por el vicepresidente estadounidense JD Vance, quien acusó a las élites europeas de temer que opciones políticas alternativas puedan ganar elecciones democráticamente.
Para Wilders, el objetivo real del DSA no sería la protección frente a la desinformación, sino el control del discurso público. Y concluye con una afirmación de alto voltaje político: si Washington logra frenar los efectos de esta legislación sobre las empresas tecnológicas estadounidenses, estaría defendiendo la libertad de expresión en Europa, del mismo modo que hace ocho décadas contribuyó a liberar el continente de la tiranía.