Este domingo cerca de 13,9 millones de ecuatorianos están llamados a acudir a las urnas para participar en un referéndum y una consulta popular que podría abrir la puerta a la promulgación de una nueva Constitución, así como la introducción de cambios que el presidente Daniel Noboa considera cruciales para modernizar y reestructurar el Estado.
En concreto, el Consejo Nacional Electoral (CNE) ha organizado, por una parte, una consulta mediante la que se pretende autorizar la convocatoria de una Asamblea Constituyente, mientras que por la otra tiene previsto preguntar por la instalación de bases militares extranjeras en el Ecuador, la supresión de la financiación estatal de los partidos políticos y la reducción del número de asambleístas en el Poder Legislativo.
En este sentido, el presidente Noboa ha asumido personalmente la campaña a favor del «Sí» en todas estas cuestiones, destacando que sólo la aprobación de estos cambios permitirá que el pueda salir adelante en el futuro.
Ecuador atraviesa desde hace meses una profunda crisis de violencia propiciada por los grupos vinculados al narcotráfico, una actividad especialmente activa en la zona costera de la nación hispanoamericana. Dicha circunstancia ha obligado incluso al presidente Noboa a decretar la suspensión de garantías en varias localidades del país para hacer frente al fenómeno.