Mientras el régimen chavista intenta recomponerse tras la captura de Nicolás Maduro, un nombre vuelve a ocupar el centro de las maniobras políticas: Miguel Rodríguez Torres, exgeneral chavista exiliado en España y principal asesor de José Luis Rodríguez Zapatero para todo lo relacionado con Venezuela. Según fuentes de la disidencia en el exilio, citadas por ABC, cualquier asunto que afecte al expresidente español y al país caribeño «pasa necesariamente por él«.
Rodríguez Torres, antiguo hombre fuerte de Hugo Chávez, fue ministro del Interior y jefe de Inteligencia, además de fundador del temido Sebin, el aparato represivo del chavismo. Bajo su mando se produjeron graves violaciones de derechos humanos, entre ellas la represión de las protestas de 2014 que dejó 43 muertos y la consolidación de centros de detención como «La Tumba«, símbolo del terror político en Venezuela. Pese a ese historial, hoy es una figura clave en el entorno de Zapatero en Madrid.
Fuentes conocedoras de los movimientos internos del chavismo aseguran que Zapatero fue decisivo para su liberación en 2023, tras negociar directamente con Delcy Rodríguez, y que su salida de prisión se produjo en condiciones excepcionalmente favorables: sin restricciones de movilidad y sin confiscación de bienes. Un trato que contrasta con el de otros presos políticos y que, según la disidencia, confirma su valor estratégico para el régimen.
Desde su llegada a España, Rodríguez Torres opera en la sombra como asesor permanente de Zapatero, participando en reuniones políticas, contactos con empresarios y gestiones sensibles vinculadas a Venezuela. «Para cualquier tema que tenga que ver con Zapatero y con el país hay que pasar por él», resumen las fuentes. Su actividad en Madrid no es pública, pero su influencia es reconocida tanto por antiguos chavistas como por sectores de la oposición.
Ahora, tras la ofensiva estadounidense y la detención de Maduro, Delcy Rodríguez lo estaría promoviendo como relevo de largo plazo, una figura capaz de garantizar la continuidad del chavismo cuando ella abandone el poder. Para la disidencia, el mensaje es claro: el zapaterismo sigue jugando un papel central en la reconfiguración del régimen venezolano.