La muerte bajo custodia del Estado nicaragüense de los opositores Mauricio Alonso y Carlos Cárdenas Zepeda, ocurrida la semana, ha disparado las alarmas en el país centroamericano, llevando a familiares de presos políticos disidentes a lanzar una campaña de alerta mundial para exigir información sobre éstos.
Tal es el caso de la familia del médico Yerry Gustavo Estrada Ruiz, detenido por la dictadura el 13 de agosto, pero que al día de hoy permanece desaparecido. «Mi hijo, hasta este momento, sigue desaparecido. No sé dónde lo tienen, no sé si está vivo, si está muerto», dijo al respecto su madre, Rosa Ruiz, en declaraciones recogidas por la agencia EFE.
«Yo, como madre, me siento devastada, que no sé para dónde coger ya, porque la verdad que mi hijo corre peligro su vida», dijo además Ruiz luego de que el régimen incrementara su cerco represivo contra la disidencia en el país.
Un caso similar es el de Sadie Rivas, hija del militar disidente en situación de retiro Aníbal Rivas, que se encuentra detenido desde mayo pasado. «La vida de nuestros familiares está en riesgo permanente y el silencio oficial no es más que una confirmación de la crueldad con la que actúa este régimen», dijo Rivas al respecto.
Sadie Rivas informó de que actualmente hay cerca de 30 personas que se encuentran bajo el estatus de desaparición forzada. Se trata de casos en los que, aunque se supone que el Estado ha aprehendido a estos ciudadanos, no existe ningún tipo de registro o información oficial sobre su detención.