El presidente de Bolivia, Luis Arce Catacora, enfrenta un nuevo escándalo que sacude la política boliviana a dos meses de dejar el poder. El Ministerio Público confirmó este lunes la existencia de una denuncia en su contra por el delito de abandono de mujer embarazada, que en la legislación del país contempla hasta tres años de prisión.
La denuncia fue presentada en Cochabamba por una exfuncionaria de una oficina jurídica del propio Gobierno de Arce. La mujer sostiene que en 2024 informó al mandatario, de 61 años, que esperaba un hijo suyo, pero que este negó la paternidad y la dejó «completamente sola y abandonada a su suerte».
El fiscal departamental de Cochabamba, Osvaldo Tejerina, confirmó el inicio del proceso: «Lo que se puede establecer es la existencia de una denuncia, conforme se ha advertido en algunos medios de comunicación». Añadió que, por la sensibilidad del caso, la investigación se llevará «en reserva».
Arce, casado y con tres hijos, no negó ni confirmó los hechos. Ante la prensa local, se limitó a afirmar que no había recibido notificación oficial: «En cuanto llegue a nosotros, vamos a salir a defendernos con toda la normativa legal que corresponde y con nuestros abogados particulares, porque se trata de un tema personal».
El mandatario asumió la presidencia en 2020 de la mano del Movimiento al Socialismo (MAS), tras la caída del régimen de Evo Morales, de quien fue estrecho colaborador. Abandonará el cargo en noviembre de 2025, en medio de divisiones internas en el oficialismo y acusaciones de corrupción contra su entorno.
El caso representa un golpe demoledor en la recta final de su mandato. La denuncia involucra directamente al presidente en un delito tipificado con cárcel y que, además, tiene una fuerte carga social en un país donde la figura del «abandono de mujer embarazada» busca proteger a las madres en situación de vulnerabilidad.
La revelación añade un nuevo capítulo a la crisis política boliviana. Para la oposición, se trata de la muestra más reciente de la doble moral del MAS, que durante años utilizó un discurso en favor de los pobres y de los derechos sociales, mientras sus dirigentes se enriquecían o protagonizaban escándalos personales.