El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha acusado este miércoles formalmente al actual gobernador del estado mexicano de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, así como a otros nueve funcionarios estatales de narcotráfico en colaboración con el Cártel de Sinaloa, y otros delitos relacionados con las armas.
El fiscal federal del Distrito Sur de Nueva York, Jay Clayton, y el responsable de la Agencia Antidrogas estadounidense (DEA, por sus siglas en inglés), Terrance Cole, han revelado esta acusación contra Muñoz Rocha y otros altos cargos, tanto en activo como retirados, que «presuntamente» emplearon sus puestos «para proteger las operaciones del cártel, facilitando así» la entrada de drogas a Estados Unidos.
Además del gobernador de Sinaloa, han sido acusados el fiscal adjunto de la Fiscalía General de Sinaloa, Dámaso Castro, y el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez.
Los restantes implicados son todos antiguos altos cargos de Sinaloa: el exsecretario general Enrique Inzunza; el exsecretario de Administración y Finanzas Enrique Díaz Vega; los exjefes de la Policía de la Fiscalía Marco Antonio Almanza y Alberto Jorge Contreras, alias ‘Cholo’; el exsecretario de Seguridad Pública Gerardo Mérida; el exsubdirector de la Policía José Antonio Dionisio Hipólito, alias ‘Tornado’; y el excomandante de la Policía de Culiacán Juan Valenzuela, alias ‘Juanito’.
Según la acusación, los diez participaron en una «conspiración corrupta y violenta de narcotráfico con el Cártel para importar grandes cantidades de fentanilo, heroína, cocaína y metanfetamina desde México a Estados Unidos».