«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
LA FISCALÍA HABÍA PEDIDO LA ABSOLUCIÓN Y UNA PSICÓLOGA DESCARTÓ EL ABANDONO EDUCATIVO

Un tribunal brasileño condena a 50 días de cárcel a unos padres por educar a sus hijas en casa sin ideología de género

La familia brasileña en cuestión. Europa Press.

Un matrimonio brasileño ha sido condenado a 50 días de cárcel por educar a sus dos hijas en casa al margen del sistema escolar y conforme a sus convicciones religiosas y familiares.

Audato e Ieda Denardi, residentes en el estado de Sao Paulo, fueron declarados culpables de «abandono intelectual» después de que el tribunal concluyera que el programa impartido a las menores no incluía determinados contenidos exigidos por el modelo educativo estatal.

Según ADF International, organización jurídica que apoya la apelación de la familia, el juez reprochó a los padres la ausencia de programas relacionados con la «educación de género y sexual», la «tolerancia» y la «diversidad». La sentencia se encuentra suspendida mientras el caso es examinado por la Séptima Cámara Criminal del Tribunal de Justicia del Estado de Sao Paulo.

Dos niñas políglotas y pianistas consideradas insuficientemente educadas

Las hijas del matrimonio, de 15 y 11 años, reciben educación domiciliaria desde 2020, cuando sus padres decidieron abandonar el sistema escolar tras comprobar las deficiencias de la enseñanza a distancia durante la pandemia. La familia sostiene que, desde entonces, las menores han mejorado notablemente su rendimiento académico.

Ambas estudian idiomas, leen con regularidad y son pianistas. La defensa asegura que los padres presentaron miles de páginas con registros, ejercicios y materiales para demostrar la continuidad de su formación. Pese a ello, el tribunal consideró que la enseñanza resultaba insuficiente en determinadas materias culturales e ideológicas.

La defensa sostiene que el fallo llegó incluso a mencionar que las niñas no mostraban interés por escuchar trap o sertanejo —un popular género musical brasileño— como prueba de una supuesta falta de diversidad cultural.

La Fiscalía pidió absolver a los padres

La condena fue dictada pese a que el representante del Ministerio Público había recomendado la absolución. Tras escuchar a los testigos y examinar el desarrollo académico y social de las menores, la Fiscalía concluyó que no existían pruebas suficientes para considerar que los padres hubieran abandonado su educación.

Una psicóloga educativa independiente tampoco habría detectado indicios de negligencia. El juez, sin embargo, acusó al matrimonio de utilizar a sus hijas como «peones en una lucha ideológica» y de someterlas a un modelo educativo sin supervisión estatal ni mecanismos legales para medir su calidad.

La resolución convierte así una disputa sobre matriculación y regulación escolar en una condena penal contra unos padres cuya capacidad para educar a sus hijas no había sido cuestionada por la propia Fiscalía.

«No concibo un Estado más dictatorial»

Ieda Denardi ha denunciado que el Estado pretende encarcelarla no por desatender a sus hijas, sino por haber asumido personalmente su educación. «Como madre, no concibo un Estado más dictatorial que aquel que quiere enviarme a prisión porque decidí ejercer mi derecho a dirigir la educación y la crianza de mis hijas», afirmó.

La familia confía en que el tribunal de apelación revoque la condena y reconozca el derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a sus convicciones. Julio Pohl, asesor jurídico de ADF International para Hispanoamérica, calificó el fallo de «abuso grotesco del derecho penal». «Una madre ha sido condenada no por dejar de educar a sus hijas, sino por educarlas de acuerdo con sus propios valores», denunció.

La educación en casa permanece en un limbo legal

Brasil carece todavía de una regulación federal completa sobre la educación domiciliaria. El Supremo Tribunal Federal determinó que el homeschooling no vulnera por sí mismo la Constitución, pero señaló que su ejercicio necesitaba una ley específica aprobada por el Congreso.

La Cámara de Diputados dio luz verde en 2022 a una propuesta para regular esta modalidad, pero el proyecto permanece bloqueado en el Senado. Hasta ahora, los conflictos relacionados con la educación en casa habían sido tratados principalmente como infracciones administrativas por no matricular a los menores en un centro reconocido.

Según los defensores del matrimonio, los Denardi serían los primeros padres brasileños condenados penalmente por educar a sus hijos en el hogar.

El Estado reclama el monopolio ideológico de la enseñanza

El caso trasciende el debate técnico sobre la escolarización. Las pruebas presentadas indican que las menores recibían formación académica, musical y lingüística. La controversia radica en que esa educación no incorporaba todos los contenidos ideológicos y culturales considerados obligatorios por el Estado.

La sentencia establece un precedente inquietante: unos padres pueden ser castigados penalmente aunque sus hijas estudien y progresen, si la formación recibida no reproduce la visión oficial sobre el género, la sexualidad o la diversidad.

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