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Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

Una tontería franciscana

Con motivo de los 800 años del paso de San Francisco por España

Esos 800 años son sin duda para conmemorar. Pero sin bobadas. Como la de la Cotolaya.

http://www.revistaecclesia.com/ano-jubilar-del-vii-centenario-de-la-peregrinacion-santiago-de-san-francisco-de-asis/

La peregrinación a Compostela, a la tumba del Apóstol Santiago, es un fenómeno asombroso en estos días de fe flaca y descaecida. Y que se supera cada año. Durante los meses estivales el Camino, ya los Caminos, son un verdadero hormiguero humano de viandantes, en ocasiones incluso arrastrantes, que asombra a quienes lo ven. Miles y miles de personas movidas no se sabe bien por qué en un reguero continuo hacia los restos del Hijo del Trueno. Fe en muchos, afanes de senderismo, de aventura, de imitación en otros… La inmensa mayoría de los caminantes quedan encantados con la experiencia y no pocos la repiten. Incluso varias veces.

Todo ello es un río de oro para Galicia que riega generosamente a los pueblos del Camino y no digamos ya a Santiago. Con otros muchos beneficios. Amistad, superación, ejercicio físico y muy duro, cultura, naturaleza, gastronomía, arte, sacrificio, solidaridad, espiritualidad, oración, kilos sobrantes que se pierden…

La catedral compostelana, por fin, se ha dado cuenta de la importancia pastoral del fenómeno y ya lo cuida. Confesiones, misas, comuniones, atención a los peregrinos, predicaciones ad hoc, oración al final de la jornada, botafumeiro…

Y no pocas manifestaciones folklóricas, más o menos, que no critico. La concha que llevan muchísimos, la piedra de Foncebadón, el pulpo de Ezequiel, el mencionado botafumeiro, la colección de sellos acreditativos del paso por las distintas localidades, la multiplicación de caminos olvidados y tal vez algunos inventados, como la prolongación que algunos, pienso que muy pocos, hacen a Finisterre. Todos quieren que el río de oro fertilice sus campos. Aunque a veces sean deseos inverosímiles. Yo, por ejempol, he visto señales del Camino en la provincia de… ¡Madrid! No creo que pasen por ella ni diez personas al año.

Y la Compostela. La acreditación que hace la catedral de que tal persona ha llegado a Santiago trecorriendo a pie por lo menos cien kilómetros. En bici no sé cuantos serán. Por el Camino francés, el más transitado, como mínimo desde Sarria. Por el del Norte debe ser desde Villalba. Las colas que se hacen para obtenerla son inmensas en julio y agosto. Como las que se forman para dar el abrazo al Apóstol. Y no digamos ya para cruzar la Puerta Santa en un Año Santo Jacobeo. Las esperas pueden superar la hora. Son ya millones las Compostelas que muchísimos peregrinos guardan en sus casas y exhiben con orgullo por haber superado la dura prueba.

A lo que voy. Los franciscanos con motivo de esos ochocientos años del paso de San Francisco por el Camino francés se han inventado una Compostela seráfica que se va a llamar Cotolaya. Pues algo así como si un restaurante de Santiago, son infinitos, decide crear la Pulpeira que se entregue a quienes concluyan la peregrinación sentados en sus mesas o el equipo de futbol local la Balona a quienes se pasen por su estadio. A eso se llama chupar rueda.

Tengo para mí, aunque es claro que puedo equivocarme, que esa ocurrencia, tal vez de Chámame Pepe, presente en alcto, tiene menos porvenir que Urdangarín en la Casa Real. Pero como los peregrinos son muy especiales hasta es posible que les dé por llevarse recuerdo y a la Compostela quieran añadir la Cotolaya, la Pulpeira, la Balona e incluso varias más. Podrían ser la Calixta, con la representación de una página del Calixtinus a los que se lleguen a la cárcel, la Padrona, con un pimiento a quienes prolonguen la peregrinación hasta Padrón, la Troya,  que entregaría la Universidad, la «Corruta», que se daría en alguna gasolinera…

Los franciscanos fueron importantísimos en Santiago. Hoy, campos de soledad, mustio collado. Parte de su convento es ahora hotel de lujo. Seguro que Chámame Pepe no se lo contó al Francisco de blanco pues se hubiera llevado una regañina. Ya dijo que los conventos que se quedaran vacíos se destinaran a alojar a los sin techo, a los inmigrantes, a los pobres…

La misa comemorativa de los 800 años me pareció, aparte de obligada, señal de lo poco que suponen ya los franciscanos en Compostela. Se quiso solemnísima- La presidió el cardenal Amigo, que tendrá defectos pero que a punto de cumplir ochenta años, este verano, está siempre disponible para lo que se le requiera. Asistieron todos los obispos gallegos y también Chámame Pepe. Escasísimno clero secular. Un par de canónigos y poco más. Los bancos se habían retirado algo del presbiterio y llenos sólo los primeros.  En los últimos muchos huecos. Pues ese es su actual poder de convocatoria. Bien escaso. No creo que la Cotolaya lo vaya a tener mayor.   

 

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