Un documento clasificado del Gobierno de Estados Unidos —el llamado Overmatch Brief— ha desatado la alarma en el Pentágono al concluir que China derrotaría con claridad a las Fuerzas Armadas estadounidenses en un conflicto por Taiwán. El informe sostiene que el modelo militar de Washington, basado en plataformas extremadamente caras y complejas, es incapaz de competir frente a la capacidad de Pekín para producir armamento barato y masivo en cantidades abrumadoras.
Según revela The New York Times, un alto funcionario de seguridad nacional de la era Biden «se quedó pálido» al comprobar que China dispone de «redundancia tras redundancia» para neutralizar cada táctica estadounidense, un cambio de equilibrio que pone en cuestión décadas de hegemonía militar occidental.
Las simulaciones del documento son demoledoras: el portaaviones USS Gerald R. Ford, orgullo de la Marina estadounidense y valorado en 13.000 millones de dólares, es hundido una y otra vez. La causa: los más de 600 misiles hipersónicos chinos, algunos capaces de viajar a Mach 8, frente a cero misiles hipersónicos operativos en Estados Unidos. Incluso submarinos diésel chinos, mucho más baratos, logran penetrar la defensa estadounidense y destruir activos clave. «Perdemos siempre», llegó a admitir el propio secretario de Defensa, Pete Hegseth, sobre los juegos de guerra del Pentágono. Analistas consultados describen pérdidas masivas: cientos de aviones de quinta generación destruidos, varios destructores fuera de combate y uno o dos portaaviones hundidos en los primeros días del enfrentamiento.
El informe también critica la estructura industrial-militar estadounidense: apenas cinco grandes contratistas venden al Pentágono sistemas cada vez más caros y difíciles de producir en masa, justo lo contrario de lo que exigen los conflictos modernos. Mientras drones baratos y munición de bajo coste han probado su eficacia en Ucrania, Oriente Medio o África, Estados Unidos sigue atrapado en un modelo industrial incapaz de regenerar equipamiento a gran escala. «Estamos llegando tarde y vamos por detrás», admiten expertos citados por The Telegraph.
En paralelo, China acelera su preparación militar. Xi Jinping ha ordenado a su Ejército estar listo para tomar Taiwán antes de 2027, aunque no se moverá sin una superioridad tan aplastante que reduzca al mínimo el riesgo político. Pekín mejora su arsenal de misiles, amplía su flota naval y ha infiltrado malware en infraestructuras críticas estadounidenses —desde redes eléctricas hasta sistemas de comunicaciones—, lo que podría paralizar la logística americana en caso de guerra.
Donald Trump mantiene la doctrina de «ambigüedad estratégica», pero ha dejado claro que Taiwán debe pagar por su defensa, al tiempo que su nueva Estrategia de Seguridad Nacional considera la isla esencial para contener la expansión china, dado que un tercio del comercio global cruza el Estrecho. El documento reconoce, sin embargo, que Estados Unidos ha perdido la ventaja tecnológica y táctica que garantizaba su supremacía en el Pacífico.
La conclusión del informe ultrasecreto es inequívoca y devastadora: China ya está ganando la carrera militar, dispone de más misiles, más capacidad industrial y más margen para absorber pérdidas. El Ejército estadounidense, pilar del orden occidental durante casi un siglo, ya no puede garantizar la superioridad militar frente a Pekín.