«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El homicidio fue llevado acabo por cuatro hombres armados no identificados

Asesinan a Saif al Islam, hijo primogénito del dictador libio Muamar el Gadafi, en su domicilio de Zintan

Saif al Islam Gadafi, hijo del difunto líder libio, Muamar Gadafi. Europa Press.

El equipo político de Saif al Islam Gadafi, primogénito del histórico dictador libio Muamar Gadafi, ha denunciado este martes que el dirigente fue asesinado en su domicilio de la ciudad de Zintan, al suroeste de Trípoli, en un ataque perpetrado por cuatro hombres armados no identificados.

Según el comunicado difundido por su abogado, Abdulá Otman Abdurrahim, los atacantes habrían apagado deliberadamente las cámaras de seguridad para ocultar lo que califican como «un crimen atroz». La nota asegura además que Saif al Islam intentó defenderse antes de ser abatido.

El entorno del dirigente ha exigido a la comunidad internacional —incluida Naciones Unidas— que asuma sus «responsabilidades legales y morales» y promueva una investigación «independiente y transparente» para esclarecer los hechos. A su juicio, el asesinato de una figura «de peso nacional» supone un grave golpe para la ya frágil estabilidad del país y no debe quedar impune.

Poco después de hacerse pública la denuncia, la Brigada de Combate 444 —una unidad armada vinculada al Gobierno de Unidad Nacional— negó cualquier implicación en lo ocurrido. En un comunicado difundido en redes sociales, la milicia rechazó las acusaciones y aseguró que no dispone de la capacidad operativa para llevar a cabo una acción de este tipo en Zintan.

Saif al Islam fue durante años uno de los rostros más conocidos del régimen libio y llegó a ser presentado como posible artífice de una transición política. Sin embargo, estaba reclamado por el Tribunal Penal Internacional por presuntos crímenes contra la humanidad y fue condenado a muerte en rebeldía en 2015 por delitos cometidos durante la revuelta de 2011.

Tras ser liberado en 2016 en virtud de una amnistía concedida por las autoridades del este del país, reapareció en la escena política en 2021 al presentar su candidatura a las elecciones presidenciales, finalmente canceladas. Su presunto asesinato vuelve a sacudir el tablero libio y amenaza con abrir un nuevo capítulo de inestabilidad y violencia en el país norteafricano.

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