Las fuerzas de seguridad de Australia han detenido a tres mujeres procedentes de Siria acusadas de delitos de terrorismo y esclavitud por su presunta vinculación con el grupo yihadista Estado Islámico durante su estancia en el país de Oriente Próximo.
Las arrestadas forman parte de un grupo de trece australianos —cuatro mujeres y nueve menores— que han regresado desde Siria. Una de ellas, de 53 años, fue detenida en el aeropuerto de Melbourne y será imputada por cuatro presuntos crímenes contra la humanidad relacionados con su supuesta implicación en el «comercio esclavista» desarrollado por el grupo terrorista.
Una segunda mujer, de 31 años, también será imputada por dos cargos similares, cada uno de ellos castigado con penas máximas de hasta 25 años de prisión, según fuentes policiales citadas por la cadena australiana ABC.
La tercera detenida, de 32 años, fue arrestada en el aeropuerto de Sídney acusada de pertenencia a organización terrorista y de haber permanecido en una zona controlada por grupos yihadistas. Estos delitos pueden acarrear penas de hasta diez años de cárcel.
La legislación australiana considera delito grave haber viajado sin causa justificada a Raqqa, antiguo bastión del Estado Islámico en Siria, entre 2014 y 2017. Las autoridades sostienen que muchos de estos desplazamientos respondieron en realidad al objetivo de incorporarse a la organización terrorista.
La Policía australiana llevaba años investigando a las tres mujeres por su presunta participación en las actividades de Estado Islámico y por la posible comisión de atrocidades en territorio sirio. El ministro del Interior, Tony Burke, señaló que se trata de personas que tomaron la «horrible elección» de unirse a una organización terrorista y de colocar a sus propios hijos en una situación extrema.
Burke advirtió además de que cualquier adulta implicada en estos crímenes tendrá que responder ante todo el peso de la ley.