La formación soberanista One Nation («Una Nación»), liderada por Pauline Hanson, ha logrado por primera vez encabezar una encuesta de intención de voto en el estado de Victoria (Australia), considerado históricamente uno de los territorios más progresistas del país.
Según un sondeo reciente, One Nation alcanzaría el 26,5% de los votos, superando al Partido Laborista Australiano (ALP), que se situaría en el 25,5%. La coalición liberal-nacional quedaría en tercer lugar con un 21,5%, mientras que Los Verdes obtendrían un 13,5%.
Victoria, cuya capital es Melbourne, ha sido tradicionalmente un feudo del Australian Labor Party y uno de los epicentros del progresismo australiano en cuestiones sociales, climáticas y migratorias.
El ascenso de One Nation en este territorio supone un giro político significativo, especialmente porque el partido ha construido su discurso en torno a la oposición frontal a la inmigración masiva, la crítica al multiculturalismo institucional y la defensa de la identidad nacional australiana.
El sondeo refleja un fuerte retroceso tanto del ALP como de la coalición liberal, que pierden apoyo en un contexto marcado por el aumento del coste de la vida, la presión migratoria y el malestar social.
Para analistas políticos australianos, el dato confirma una tendencia más amplia: el desgaste de los partidos tradicionales frente a fuerzas que canalizan el descontento con la globalización y las políticas de fronteras abiertas. Australia ha experimentado en los últimos años niveles récord de inmigración, lo que ha intensificado el debate sobre vivienda, empleo y cohesión social.
El crecimiento de One Nation en Victoria sugiere que incluso en los territorios más alineados con la agenda progresista, el rechazo a la inmigración masiva está ganando terreno. De confirmarse esta tendencia en próximas encuestas, Australia podría estar ante un reordenamiento político de gran alcance, con la derecha soberanista disputando espacios que hasta ahora parecían inamovibles.