La amenaza terrorista global protagonizada por Al Qaeda y el Estado Islámico (ISIS) se ha vuelto “multipolar y cada vez más compleja”, con estructuras descentralizadas, nuevas fuentes de financiación y una estrategia de expansión que abarca varios continentes. Así lo advierte el último informe de seguimiento del Consejo de Seguridad de la ONU, presentado por el coordinador del Equipo de Apoyo Analítico y Monitoreo de Sanciones, Colin Smith.
Según publica La Razón, el documento alerta de que ambas organizaciones yihadistas han dejado atrás los esquemas clásicos posteriores al 11-S para adoptar tecnología de vanguardia, modelos económicos diversificados y sofisticadas campañas de reclutamiento digital, dirigidas incluso a menores de edad. La ONU subraya que la guerra global contra el terrorismo no ha debilitado estas redes, sino que las ha obligado a mutar.
Uno de los datos más llamativos del informe es el crecimiento exponencial de Al Qaeda, que contaría actualmente con unos 25.000 combatientes potenciales en todo el mundo. Esta cifra supone un aumento cercano al 5.000 % respecto a los aproximadamente 500 operativos estimados en 2001, en el momento de los atentados del 11 de septiembre. La información procede, entre otras fuentes, del Servicio Secreto de Inteligencia británico (MI6) y confirma la capacidad de adaptación y supervivencia de la organización terrorista fundada por Osama bin Laden.
La amenaza terrorista se concentra de forma especial en África Occidental, el Sahel y el sur de Asia. En paralelo, Al Qaeda en la Península Arábiga (AQAP) ha ganado peso dentro de la red global, aunque persisten las dudas sobre el liderazgo real de la organización. Por su parte, el Estado Islámico mantiene su foco en África tras la muerte de su número dos, Abdallah Makki Mosleh al-Rafi’i, en marzo en Irak. Pese a la presión antiterrorista, ISIS conserva capacidad operativa en Somalia y continúa sus intentos de desestabilización en Siria.
El informe también expresa una creciente preocupación por el uso de inteligencia artificial y comunicaciones satelitales con fines terroristas. Ambas organizaciones producen propaganda “cada vez más bien dirigida, centrada en jóvenes y menores, incluso mediante la explotación de juegos en línea”, según el documento. Además, se detecta una nueva estrategia: exigir a los reclutas extranjeros que cometan atentados en sus países de origen antes de desplazarse a zonas de conflicto.