«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Se estiman en más de 500 los fallecidos durante las protestas

El Gobierno de Irán sigue la misma retórica que Maduro: recalca que «no quiere guerra» y busca «negociaciones justas» con Trump

El ayatolá Alí Jamenei. Europa Press.
El ayatolá Alí Jamenei. Europa Press.

El Gobierno de Irán ha insistido este lunes en que no busca una confrontación militar, aunque asegura estar plenamente preparado para ella, y ha reiterado su disposición a abrir negociaciones «justas» con Estados Unidos, en un discurso que recuerda al empleado durante años por el régimen de Nicolás Maduro para ganar tiempo frente a la presión internacional.

El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araqchi, afirmó ante embajadores extranjeros que Teherán «no quiere una guerra, pero está totalmente preparado para una», al tiempo que subrayó que su país también está listo para dialogar «siempre que las conversaciones se basen en la igualdad, el respeto mutuo y los mismos derechos».

Las declaraciones llegan en un contexto de repunte de las tensiones con Washington y tras las advertencias lanzadas por el presidente estadounidense, Donald Trump, sobre una posible intervención si la situación interna iraní se descontrola.

Desde el Ministerio de Exteriores, el portavoz Esmaeil Baqaei confirmó que los canales de comunicación con Estados Unidos siguen abiertos y que, cuando es necesario, se intercambian mensajes a través de ellos. «Irán siempre se ha ceñido al principio de la diplomacia y la negociación», sostuvo.

Araqchi aprovechó además para acusar a actores externos de intentar instrumentalizar las protestas internas para generar violencia y caos social. Según el jefe de la diplomacia iraní, el objetivo habría sido elevar el número de víctimas como pretexto para una intervención extranjera. En este sentido, defendió que el país ha entrado desde el 10 de enero en una nueva fase en la que «la situación está bajo control».

Organizaciones no gubernamentales con sede en el extranjero han cifrado en más de 500 los fallecidos durante las protestas recientes, un dato que Teherán cuestiona, pero que ha servido para alimentar la presión internacional. Mientras tanto, el régimen iraní insiste en un mensaje ya conocido: rechazo formal a la guerra, mano tendida a la negociación y advertencia de que responderá con fuerza si es atacado, como Nicolás Maduro hasta hace unas semanas.

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