El diario El País se sumó a la ofensiva mediática internacional contra Israel utilizando como ejemplo de «hambruna» en Gaza la imagen de Mohammed Zakaria al‑Mutawaq, un niño palestino de apenas 18 meses que, según ha reconocido después The New York Times, padecía problemas de salud preexistentes antes de ser diagnosticado con desnutrición severa.
En varios reportajes publicados en su edición en español y en inglés, El País presentó al menor como símbolo del sufrimiento infantil provocado directamente por el conflicto. Lo describió como un niño que pasó de nueve a seis kilos por la falta de alimentos, e incluyó fotografías dramáticas tomadas en una tienda de campaña. En ningún momento informó de que el menor sufría parálisis cerebral y otros trastornos médicos, hechos que más tarde reconoció el propio hospital que lo trató.
Lejos de contrastar la información o aportar contexto clínico, El País optó por reforzar una narrativa simplista que asocia la situación humanitaria exclusivamente al bloqueo israelí, sin matices, sin verificación y sin referencia a la instrumentalización propagandística que Hamás realiza con estos casos. La imagen del niño fue replicada en redes y medios como prueba de la «hambruna» en Gaza, ignorando deliberadamente las causas médicas reales que explicaban su estado.
Mientras The New York Times ha rectificado su información y añadido una nota del editor reconociendo el error, El País sigue manteniendo intacto su contenido, como si el relato construido no necesitara ser corregido.
Esta omisión deliberada no es casual: responde a una estrategia habitual de algunos medios para amplificar la versión de Hamás sin exigir las pruebas o contrastes que sí se aplicarían en cualquier otro conflicto. La víctima deja de ser el niño real, con su historia médica concreta, y pasa a convertirse en un mero instrumento al servicio de una causa política.