«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El país insular rompe el consenso multicultural

El soberanismo irrumpe con fuerza en Australia: el partido ‘Una Nación’ capitaliza el rechazo al multiculturalismo y a la inmigración masiva

Pauline Hanson, la líder de One Nation. Europa Press.

El debate sobre soberanía nacional, inmigración y cohesión social ha vuelto con fuerza al centro de la política australiana. El crecimiento de formaciones soberanistas como One Nation (‘Una Nación’), liderada por la senadora Pauline Hanson, refleja un cambio profundo en el clima político del país, impulsado por el encarecimiento del coste de la vida, la inseguridad y el hartazgo de amplios sectores sociales frente al consenso multicultural impuesto durante décadas.

Diversos sondeos recientes sitúan a One Nation en torno al 15-16% de intención de voto, una cifra impensable hace apenas unos meses y que confirma su entrada en la corriente principal del debate político. El avance soberanista se nutre, en buena medida, del desplome de credibilidad de la coalición liberal-nacional, incapaz de ofrecer una alternativa clara al globalismo progresista ni una respuesta firme a las preocupaciones sobre inmigración masiva y pérdida de identidad nacional.

Este giro se ha visto reforzado por la incorporación de Barnaby Joyce, exviceprimer ministro y antiguo líder del Partido Nacional, que ha anunciado su salto a One Nation y su candidatura al Senado en las elecciones de 2028. Su fichaje otorga peso institucional al partido y amplía su penetración en zonas rurales y regiones tradicionalmente conservadoras.

Las movilizaciones conocidas como «March for Australia» (Marcha por Australia), celebradas en distintas ciudades del país, han puesto de manifiesto una demanda creciente de control migratorio, seguridad y prioridad nacional. Aunque desde determinados ámbitos se intenta vincular estas protestas a grupos extremistas marginales, lo cierto es que la mayoría de los participantes expresan reivindicaciones políticas legítimas y compartidas por una parte cada vez mayor de la población.

Australia es hoy uno de los países occidentales con mayor proporción de población nacida en el extranjero —cerca de un tercio del total—, un dato que ha intensificado el debate sobre la viabilidad del modelo multicultural y sus consecuencias en términos de convivencia, seguridad y cohesión nacional. Frente a ese modelo, el soberanismo plantea una revisión crítica que conecta con dinámicas similares en Europa y Estados Unidos.

Aunque el sistema electoral australiano dificulta que una fuerza soberanista gobierne en solitario, el crecimiento de One Nation está forzando una reconfiguración del eje político, obligando al resto de partidos a pronunciarse sobre cuestiones que durante años fueron relegadas o directamente silenciadas. El soberanismo deja de ser marginal y se consolida como una corriente estructural en la política australiana.

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