«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
CENSURA A LA PROTESTA EN AUSTRALIA

Suspenden en Australia a una senadora por irrumpir en el Parlamento con un burka en señal de protesta por el avance del islamismo

La senadora Pauline Hanson. Redes Sociales.

El Senado de Australia vivió este lunes una escena sin precedentes: Pauline Hanson, líder del partido soberanista One Nation, irrumpió en el hemiciclo llevando un burka como protesta contra el uso de velos integrales en espacios públicos. El gesto desencadenó un caos político, con gritos, acusaciones de «racismo» y una suspensión de la sesión parlamentaria durante más de hora y media.

Hanson pretendía presentar una iniciativa legislativa para prohibir el burka y todas las prendas que oculten el rostro en Australia, una medida que ya había defendido previamente. Sin embargo, al serle denegado el trámite, decidió entrar vestida con un burka para denunciar lo que considera «un símbolo de opresión radical» y «un riesgo para la seguridad nacional».

La presidenta del Senado, Sue Lines, le ordenó retirarse del recinto. Hanson se negó, lo que obligó a suspender la sesión y, finalmente, a imponerle una sanción que le impide acceder al Senado durante el resto del día.

En redes sociales, la senadora arremetió contra sus compañeros calificándolos de «hipócritas»:
«Si el Parlamento no quiere prohibirlo, lo mostraré yo misma para que todos los australianos sepan lo que está en juego«, escribió.

Su protesta desató una tormenta política inmediata. La senadora independiente Fatima Payman, primera mujer en llevar hiyab en el Parlamento australiano, calificó el gesto de «aberrante y profundamente irrespetuoso». Otra parlamentaria musulmana, Mehreen Faruqi, declaró que la actuación de Hanson fue «racista» e «islamófoba».

Tanto la líder del Gobierno en el Senado, Penny Wong, como la jefa adjunta de la oposición, Anne Ruston, condenaron la protesta y apoyaron su suspensión. Wong afirmó que el comportamiento de Hanson «no es digno de una representante del Senado».

Pero fuera del Parlamento la senadora sí recibió apoyos, especialmente de organizaciones preocupadas por el avance del fundamentalismo islámico y la implantación de normas religiosas en Occidente.

No es la primera vez que Hanson recurre a esta performance: en 2017 ya entró al Parlamento con un burka para exigir su prohibición. Su trayectoria política siempre ha estado marcada por advertencias sobre la inmigración masiva y el islamismo: en 2016 sostuvo que Australia estaba siendo «inundada por musulmanes», y veinte años antes denunció que el país corría el riesgo de ser «inundado por asiáticos».

El debate sobre los símbolos islámicos vuelve así a primer plano. Austria acaba de anunciar que prohibirá el hiyab a niñas en las escuelas a partir de 2026, después de que su Tribunal Constitucional tumbara una ley por dirigirse exclusivamente a musulmanas.

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