«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Terrorismo yihadista en África

Nueva masacre yihadista: mueren nueve personas en un ataque de presuntos miembros de Estado Islámico en el Congo

Militares desplegados en Kivu Norte, República Democrática del Congo (archivo). Europa Press.

Al menos nueve personas han muerto en un nuevo ataque atribuido a las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), grupo yihadista vinculado a Estado Islámico, en la provincia de Ituri, en el noreste de la República Democrática del Congo. El asalto se produjo en la localidad de Makumo, en el territorio de Mambasa, una zona golpeada de forma recurrente por la violencia islamista.

El diputado Gilbert Sivanmwenda, representante del territorio de Mambasa, denunció que los terroristas actuaron «sin ser inquietados», en alusión a la falta de respuesta inmediata de las fuerzas de seguridad durante el ataque. La ofensiva vuelve a poner bajo presión a las autoridades congoleñas, incapaces de frenar de forma sostenida la actividad de las ADF en el este del país.

El ataque se produce apenas días después de otra matanza cometida el 7 de mayo en Biakato, también en el territorio de Mambasa, donde al menos 21 civiles fueron asesinados, según datos ofrecidos por Rams Malikidogo, miembro de la organización APDEF. Varias personas permanecen además desaparecidas, por lo que el balance podría aumentar.

Aunque las autoridades locales no han precisado la religión de las víctimas del ataque en Makumo, las ADF han perpetrado en los últimos años numerosas matanzas contra comunidades cristianas en Ituri y Kivu del Norte. En 2025, el grupo atacó una iglesia católica en Komanda durante una vigilia nocturna y asesinó a decenas de fieles, en uno de los episodios más brutales de persecución yihadista reciente en la región.

El repunte de los ataques ha llevado a la República Democrática del Congo y Uganda a reforzar su cooperación fronteriza. Kampala ya mantiene tropas desplegadas en territorio congoleño para apoyar las operaciones de las Fuerzas Armadas de RDC contra las ADF, una organización nacida en Uganda en los años noventa y asentada desde hace décadas en el este congoleño.

La formación sufrió una escisión en 2019, cuando su líder juró lealtad a Estado Islámico en África Central (ISCA), la rama regional del grupo terrorista. Desde entonces, las ADF han actuado bajo esa bandera y han intensificado sus ataques contra aldeas, carreteras, iglesias y comunidades rurales.

El este de la República Democrática del Congo vive desde hace años una guerra fragmentada, marcada por la presencia de grupos armados, disputas territoriales, explotación ilegal de recursos y una débil presencia estatal. En ese vacío, las ADF han consolidado una estructura terrorista capaz de sembrar el miedo entre la población civil y de ejecutar ataques recurrentes contra localidades indefensas.

La nueva matanza confirma que la amenaza yihadista en África central sigue lejos de estar contenida. Mientras la atención internacional se concentra en otros frentes, miles de civiles congoleños —muchos de ellos cristianos— continúan expuestos a la violencia de un grupo que ha convertido el este del país en uno de los escenarios más olvidados de la persecución islamista.

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