La capital de Afganistán, Kabul, registró este domingo detonaciones de fuego antiaéreo en distintos puntos de la ciudad, en un contexto de creciente tensión militar con Pakistán. El régimen talibán, ha justificado la activación de sus sistemas de defensa a una presunta incursión de aeronaves pakistaníes en el espacio aéreo nacional.
El Gobierno talibán calificó la operación como una medida estrictamente defensiva, orientada a repeler lo que describió como vuelos no autorizados sobre la capital. Según fuentes oficiales, las baterías antiaéreas fueron desplegadas tras detectarse actividad aérea considerada potencialmente hostil.
Ante la alarma generada por las explosiones, el portavoz principal de la administración talibán, Zabihullah Mujahid, difundió un mensaje de urgencia a través de la red social X. En su comunicado, Mujahid afirmó que «en Kabul se está llevando a cabo fuego de defensa aérea contra aviones pakistaníes; los ciudadanos no deben preocuparse», e instó a la población a mantener la calma y continuar con sus actividades habituales.
Las autoridades describieron el tiroteo como una «acción de precaución» destinada a prevenir eventuales bombardeos. No se informó de daños materiales ni de víctimas en la capital durante las primeras horas posteriores al incidente. Tampoco se confirmaron oficialmente impactos directos sobre aeronaves.
Hasta la noche anterior, los enfrentamientos entre ambos países se habían concentrado a lo largo de la denominada Línea Durand, la frontera internacionalmente reconocida que separa Afganistán de Pakistán y que ha sido históricamente objeto de disputas políticas y territoriales. El traslado de operaciones defensivas a la capital supone un cambio cualitativo en el alcance del conflicto.
La escalada actual se produce en el marco de la «guerra abierta» declarada formalmente por Pakistán días atrás, en el contexto de una espiral de hostilidades iniciada el 22 de febrero. El detonante fue un bombardeo atribuido a fuerzas paquistaníes en la provincia afgana de Nangarhar, que, según fuentes locales, causó la muerte de 17 civiles.
En respuesta, el régimen talibán lanzó operaciones de represalia en territorio paquistaní. Desde entonces, ambas partes mantienen un intercambio sostenido de fuego de artillería pesada, acompañado de una intensa confrontación propagandística. Las cifras de bajas ofrecidas por uno y otro bando no han podido ser verificadas de manera independiente.
El Ejército pakistaní sostiene haber abatido a más de 350 afganos y destruido más de un centenar de tanques y posiciones fortificadas. Por su parte, Kabul reivindica la muerte de 110 soldados pakistaníes en el marco de sus operaciones de represalia.