
Un Tribunal de Derechos Humanos de Columbia Británica (Canadá) ha multado con 750.000 dólares a un profesor por decir que un hombre no puede convertirse en mujer ni viceversa. El fallo considera que las declaraciones del educador constituyen «discurso discriminatorio y de odio contra personas LGBTQ+», y ordena el pago como compensación por daños a la dignidad, los sentimientos y el respeto propio de docentes afectados en el distrito de Chilliwack.
El profesor, un ex consejero escolar de la zona, había publicado durante años una serie de mensajes públicos en los que defendía la realidad biológica del sexo y criticaba los recursos educativos sobre orientación sexual e identidad de género (conocidos como SOGI) en las escuelas primarias y secundarias. Según el tribunal, estas afirmaciones crearon un ambiente laboral hostil para los profesores que se identifican como LGBTQ+ y «expusieron a este colectivo a odio y desprecio».
La multa, una de las más cuantiosas jamás impuestas por este organismo administrativo, se distribuirá entre los miembros del sindicato de docentes de Chilliwack que se identifican como LGBTQ+ durante el período comprendido entre 2017 y 2022. El tribunal rechazó la solicitud de formación obligatoria en derechos humanos al considerar que las opiniones del profesor estaban «profundamente arraigadas».
El educador ha sostenido que sus declaraciones no buscaban incitar al odio, sino afirmar un hecho científico elemental: el sexo biológico de las personas es inmutable y está determinado por la genética y la reproducción. Sus publicaciones cuestionaban la introducción de conceptos de identidad de género en el aula y alertaban sobre posibles consecuencias para los menores.
En las redes sociales, figuras como el profesor Timur Kuran han reaccionado con dureza al fallo, señalando que «los lunáticos tienen demasiado poder en Canadá» y que el país necesita urgentemente una protección constitucional equivalente a la Primera Enmienda de Estados Unidos para salvaguardar la libertad de expresión. El caso ha sido vinculado a debates más amplios sobre la imposición de la ideología de género.
El profesor ha anunciado su intención de recurrir la decisión ante los tribunales superiores, argumentando que se está castigando la disidencia legítima en un tema de interés público. El fallo ha reavivado el debate nacional sobre los límites entre la protección contra la discriminación y la libertad de opinar sobre biología, educación y derechos individuales en Canadá.