Verdades y mentiras en la 'separación de familias inmigrantes' de Trump

Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

Muchas, si no la mayoría de las fotos que corren como la pólvora quemada por las redes sociales, algunas difundidas por periodistas, son en realidad de la época de Obama.

Trump ha cruzado una línea. Lo que está haciendo al arrancar a niños de los brazos de sus padres, inmigrantes ilegales, es tan inexpresablemente cruel, tan inhumano, tan escandaloso para una democracia moderna en pleno siglo XXI, que ha puesto en pie de guerra a medios y las redes sociales contra el presidente norteamericano.
Bueno, eso quizá no sea del todo cierto, en el sentido de que los medios convencionales llevan en Defcom 4 – Guerra Termonuclear- contra Trump desde que planteó su candidatura a la Presidencia de los Estados Unidos.
Pero el caso que nos ocupa es tan perfectamente desalmado que se presta maravillosamente a los fines de los medios, especialmente por las fantásticas fotos a las que se presta.
Aquí tenemos que hacer un segundo inciso: muchas, si no la mayoría de las fotos que corren como la pólvora quemada por las redes sociales, algunas difundidas por periodistas, son en realidad de la época de Obama y si la prensa no les prestó entonces atención alguna era porque, en palabras del periodista independiente @alonso_dm, estaban demasiado ocupadas…. eh… halagando al presidente, dejémoslo así.
El caso recuerda un poco a cuando Trump anunció su intención de levantar un muro en la frontera con México y los medios reaccionaron con tal indignación y tan vociferante escándalo que se les olvidó el muro que de verdad existía, levantado por orden de Clinton.
Pero en este caso son niños. Y los están separando de sus padres, y eso siempre indigna y siempre ofrece maravillosas fotos cargadas de patetismo. Así que, ¿qué hay de verdad en todo ello?
Bueno, lo primero que hay que decir es que es la ley, una ley que no ha aprobado Trump. Quizá convenga recordar que cuando un detenido va a la cárcel, también le separan de sus hijos, y aquí estamos hablando de individuos que han vulnerado la ley al entrar ilegalmente en Estados Unidos. Trump, en este sentido, está haciendo lo que tiene obligación de hacer según la Constitución: hacer aplicar la ley.
En esta cuestión los dos partidos han jugado al peligrosísimo juego de dejar las leyes y abogar por que no se cumplan, es decir, invitar a que no se tome en serio su propia autoridad. Abolir todo control de las fronteras puede resultar suicida para un país, pero al menos es más honesto que convertir la entrada ilegal en él en una ‘gymkhana’ con premio para los que superen todos los obstáculos.
Así que cuando se captura a un inmigrante que ha entrado ilegalmente en el país se le confina en un centro de detención que, siendo para adultos, no permite tener con ellos a sus hijos, como en el ejemplo que poníamos antes de una detención regular.
Por otra parte, estos niños no son siempre sus hijos, como pretenden. Precisamente por la mala prensa que daban estas separaciones se impuso la política de ignorar la ley y dejar en libertad a quienes llevaban niños a su cargo. Pero el mercado funciona, funcionan los incentivos y esta práctica -burla absoluta de la ley- hizo aconsejable viajar con algún niño para quedar en libertad inmeditamente -‘catch and realease’- en caso de captura.
¿Cuál es la solución para evitar esta ‘separación de las familias’? Volver a la política de ‘catch and release’ no solo sería consagrar el incumplimiento de la ley, sino premiarlo. También supondría incentivar la instrumentalización de menores de edad por parte de los ilegales, que los someten a un peligroso viaje en el que pueden morir de sed o devorados por animales salvajes.

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