«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
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NOTA AL PIE |

9 de febrero de 2023

La inmigración ilegal es delito también en Cataluña

El Parlamento de Cataluña nunca dejará de sorprender. Si algo hay que reconocerle al separatismo es su habilidad de convertir lo extraordinario en un hecho cotidiano. La sesión de control de este miércoles transcurría con total normalidad, Pere Aragonès respondía a las cuestiones de los diferentes grupos y la presidenta en funciones de la Cámara, Alba Vergés, daba paso a unos y a otros en función de los tiempos acordados hasta que llegó el turno de Ignacio Garriga y el rostro de ambos dirigentes de ERC cambió.

No son buenos tiempos para ERC, y Aragonès y Vergés lo saben. Las cuentas recién aprobadas con el PSC no frenan la grave situación económica y social de la región y las críticas internas se multiplican. Muy lejos quedan ya los días de las proclamas independentistas para dos políticos que últimamente parecen aspirar a hacer carrera funcionarial en el actual marco autonómico de España. Al menos por el momento.

Como en semanas anteriores, Garriga puso encima de la mesa dos de los asuntos que más preocupan a los catalanes: la inmigración ilegal y la inseguridad. El último barómetro municipal de Ada Colau (de diciembre de 2022) apunta precisamente a la seguridad ciudadana como gran inquietud de los barceloneses. Y como en las anteriores ocasiones, Vergés impidió que el líder de VOX en el Parlamento se expresara con libertad, tratando de cortar su discurso y citando una serie de artículos referentes a la no discriminación «por sexo, raza, orientación sexual o religión». Aragonés optó por la vía sencilla del argumentario habitual: racistas, xenófobos y, cómo no, fascistas.

Aunque la censura en temas relacionados con la inmigración ilegal y la delincuencia es habitual, lo ocurrido en las últimas semanas evidencia la deriva paranormal en la que los políticos separatistas han sumido a Cataluña. Que la inmigración ilegal sea un problema es un hecho discutido por algunos, cada vez más difícil de defender en ciertos barrios, pero que se trata de un delito tipificado por nuestro ordenamiento jurídico es algo innegable.

Aragonès tiene dos opciones: continuar con su huida hacia adelante negando el problema y enviando a sus peones a censurar a VOX o aceptar las consecuencias de sus políticas, revertirlas y poner todos los medios para garantizar la seguridad de los catalanes. No nos cabe duda de qué camino tomará.

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