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Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

Ayer nos robaron la Justicia

22 de octubre de 2013

Lo esperaba pero aun así me impactó. Al conocer que el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos decidía tumbar la doctrina Parot tuve que sentarme y pensar en todo lo que eso conllevaba. En pocos instantes sentí dolor, pena, vergüenza, rabia y, sobre todo, mucha indignación. Sabía que esto iba a ocurrir pero no era consciente de la repercusión y el daño que podría tener entre las víctimas del terrorismo.

Pronto me di cuenta de lo que iba a suponer al ver ese dolor que yo sentía reflejado en las decenas de víctimas que nos acompañaron ayer en la sede de la asociación para decir, ante los medios de comunicación, que estamos cansadas de que nos quiten derechos y nos humillen día sí y día también. Sólo había que mirar a los ojos de las víctimas para ver cómo nos sentimos: traicionados. Ayer hubo lágrimas en la sede de la AVT: las víctimas del terrorismo volvieron a llorar.

¿Qué les queda por quitarnos a las víctimas del terrorismo? Primero los terroristas nos quitaron a nuestros familiares y seres queridos. Ahora nos quitan la Justicia. Y esto, lo único que supone, es que sean los terroristas los que ganan. ¿Quién se preocupa de nuestros derechos humanos?

El mazazo que hemos recibido las víctimas lo comparte la sociedad española en su totalidad. Decenas de años de lucha antiterrorista quedaron borrados de un plumazo con la decisión de Estrasburgo. ¿Acaso no saben el dolor que los terroristas han infligido en nuestro país? ¿Nadie se lo ha explicado? ¿Qué trabajo han hecho nuestros representantes ante el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos para que se permita una decisión que atenta contra los intereses de España?

Pienso en el futuro y tiemblo. Como víctima del terrorismo y como ciudadana. Y me sucede esto porque temo ver las imágenes de terroristas, asesinos, violadores y otros criminales saliendo de las cárceles vitoreados por todos los que les apoyan. Mientras tanto, nosotros tenemos que ir a los cementerios para poder estar junto a los nuestros. ¿Es éste el derecho a la Justicia que nos merecemos las personas que hemos sufrido el terrorismo?

Ahora vendrán días de reuniones, explicaciones y declaraciones a la prensa para tratar de maquillar esta gran traición. ¿Quién va a consolar a una víctima que vea cómo Inés del Río, la asesina que mató a su padre, sale a la calle sin ni siquiera haber cumplido de forma íntegra su condena? Nadie. No hay consuelo cuando te quitan lo único que esperas que no te falle: la Justicia.

Una de las cosas más tristes que he experimentado estos días ha sido ver cómo se ha vendido a la doctrina Parot como un “arma en la lucha contra ETA”. Cuánta mentira hemos tenido que leer las víctimas en los últimos días. ¿Habrá la misma reacción y aplausos cuando el violador de la niña Olga Sangrador salga a la calle sin estar rehabilitado? ¿Se recibirá con aclamaciones a Miguel Ricart, el asesino de las niñas de Alcásser, cuando esté en la calle por la derogación de la doctrina Parot?

Lo único que podemos pedir ahora mismo es firmeza institucional para que la impunidad no sea absoluta. Esto no supone la apertura de puertas y la salida de los terroristas. La Justicia en España nunca ha sido veloz, y sería lamentable que ahora le entraran las prisas para soltar a todos estos criminales. España sigue siendo un Estado con su soberanía y tiene que tener la potestad para evitar que se genere una gran alarma social con liberaciones masivas de asesinos.

Hemos entrado en una etapa nueva para las víctimas del terrorismo después del día de la infamia. Una etapa en la que nos sentimos más solos que nunca a nivel institucional. Y esa sensación de soledad sólo acrecienta el dolor. Nos queda la ciudadanía que, en los últimos días y siempre, ha estado masivamente junto a nosotros, apoyándonos y dándonos fuerza para seguir luchando. Se equivocan los que piensan que nuestra voz está quebrada. Seguiremos en pie luchando para conseguir Verdad, Memoria, Dignidad y Justicia hasta el último de nuestros alientos.

Finalizo con una última pregunta: ¿En qué otro país de este planeta una asesina de 23 personas como la infame Inés del Río podría salir a la calle habiendo cumplido sólo 9 meses por cada uno de sus asesinatos? Esto sólo pasa en España. Y las víctimas, los inocentes, los que pusieron su cabeza para que los terroristas disparasen a bocajarro, son los únicos perjudicados de todo esto. Porque la vida seguirá, pero nosotros no tenemos a nuestros familiares para acompañarnos. No. A nosotros nos los arrebató el terrorismo.

Y ayer nos robaron la Justicia.

*Ángeles Pedraza es presidenta de la AVT.

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